Después de una sequía de seis años, México vuelve al radar de las inversiones energéticas. El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha publicado esta semana las resoluciones para una treintena de proyectos eléctricos mixtos, que serán desarrollados entre los privados y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Después de una carrera que comenzó en febrero pasado con un portafolio de más de 200 propuestas, las autoridades mexicanas se han decantado por 37 iniciativas de 31 desarrolladores por 7.411 megavatios de capacidad al cierre del sexenio. De este total, más de 6.700 provendrán de plantas fotovoltaicas, el resto será eólico. Este paquete se suma a los recientes anuncios de proyectos mixtos en el sector petrolero, de la mano de Pemex.La asignación de esta nueva tanda de proyectos eléctricos, aún sujetos a la entrega de garantías la próxima semana, supone un viraje del mandato de Sheinbaum respecto al sexenio de Andrés Manuel López Obrador, quien cerró la posibilidad de que los privados participaran en este sector y centralizó los desembolsos bajo la tutela de las paraestatales energéticas: Pemex y CFE. La estampa de esa política energética fue la compra, en 2023, por parte del Gobierno federal de 13 plantas a la española Iberdrola por 6.200 millones de dólares.En línea con este proyecto energético, Sheinbaum firmó en 2025 las nuevas leyes eléctricas para fortalecer el papel de la CFE. En este marco normativo, se establece que el 54% de la electricidad será generada por la paraestatal y el resto, por los privados. Ahora, Sheinbaum busca elevar, mediante estos esquemas mixtos, la participación de las energías renovables en la generación eléctrica. En México, más del 60% de la electricidad del país aún se produce bajo el amparo del gas natural, sin embargo, esta Administración pretende que el peso de las fuentes renovables se eleve del 24% actual a un rango de 38% a 45% en 2030.Las iniciativas que han recibido luz verde por parte del Ejecutivo van en línea con la ambiciosa meta del Ejecutivo. De acuerdo con los fallos publicados, la mayoría de estos proyectos se desarrollarán en el noreste y en la península de Yucatán. Entre las empresas ganadoras figuran Cúbico Sustainable Investments, Thermion Energy, Eléctrica Aselco, Fisterra Energy, Oak Creek, Terralia, entre otras. Algunos de los Estados donde se ubicarán las iniciativas serán Sonora, Tamaulipas, Baja California Sur, Nuevo León y Yucatán. EL PAÍS solicitó a la Secretaría de Energía (Sener), bajo el mando de Luz Elena González, información sobre los detalles de los proyectos ganadores, pero no obtuvo respuesta antes de la publicación.Este modelo de asociación se realizará entre la CFE y el sector privado, con la intermediación de una tercera sociedad, una joint venture. César Hernández, experto en energía y exsubsecretario de Electricidad, explica que en este esquema los privados aportarán la inversión inicial, el financiamiento, el capital de operación y el mantenimiento, mientras que la CFE garantizará la compra del 70% de la electricidad generada en dichas plantas mediante un contrato a largo plazo. Cuando el privado alcance la tasa de retorno fijada por él mismo, la central eléctrica pasará a manos de la paraestatal.Hernández detalla que el hecho de que la CFE se comprometa a comprar la energía eléctrica generada en estas plantas constituye una garantía que, seguramente, permitirá a los desarrolladores obtener financiamiento. El especialista añade que México contaba con una cartera de proyectos en el banquillo desde el sexenio priista de Enrique Peña Nieto y, a diferencia de Pemex, tiene estados financieros mucho más fiables, con liquidez y sin una carga de adeudos exorbitante. “Es un muy buen primer paso por parte del Gobierno, va a reducir los costos de CFE, va a generar confianza privada y, en la medida en que el Gobierno siga dando buenas señales a la inversión, los inversionistas grandes van a comenzar a apostar por México”, afirma el también socio director del despacho Publius.El experto en el sector energético, Ramses Pech, detalla que, de acuerdo con su análisis, si se concreta toda esta tanda de proyectos, la inversión total ascenderá a 7.400 millones de dólares. El especialista añade que la instalación de estas plantas renovables tendrá que acompañarse de desembolsos adicionales por parte del Gobierno o de otras empresas de transmisión y distribución eléctrica. “El Centro Nacional de Control de Energía (Cence) tendrá que evaluar si la interconexión donde están los terrenos es la adecuada conforme a los fallos de los proyectos”, advierte.México, la segunda economía de América Latina, incrementa cada año sus necesidades eléctricas. Solo en este verano, las autoridades energéticas prevén una demanda máxima de 54.000 megavatios. Aunque la capacidad instalada del país supera los 90.000, no toda está disponible porque una parte proviene de fuentes intermitentes como la solar o la eólica. Además, hay que considerar la infraestructura de transmisión y distribución.En plena desaceleración económica, Sheinbaum ha apostado por la apertura a proyectos de la mano del empresariado para fortalecer el sector energético del país. Las más de 200 propuestas presentadas ante la Sener en este proceso dan cuenta del apetito de las empresas por invertir en energía en México. No obstante, los expertos coinciden en que el siguiente desafío será sobre el terreno, en la medida en que los planes en papel se conviertan en megavatios inyectados a la red y, así, se ofrezca electricidad a buenos precios y sin riesgo de apagones.