Se prevé un otoño caliente en las aulas. Más de 20 organizaciones de docentes, personal de servicio, universitario, estudiantes y familias van a convocar una huelga indefinida para el próximo curso en la Comunidad de Madrid, dando así continuidad a los paros docentes que atraviesan el país. Catalunya y la Comunitat Valenciana han liderado las protestas en las últimas semanas, pero en realidad solo han ido un poco más allá que otros antes: Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Euskadi, Extremadura, Galicia o Madrid también han realizado paros este curso o el pasado. Las educadoras infantiles de Madrid llevan desde el pasado 7 de abril.

Y el profesorado no está dispuesto a conformarse con cualquier oferta. Los docentes de Catalunya y de la Comunitat Valenciana han descolocado a sus representantes sindicales al rechazar en las últimas dos semanas los acuerdos que estos habían alcanzado con sus respectivas consejerías de educación, que incluían subidas salariales de cientos de euros. El mensaje es claro: no es solo una cuestión de dinero, también de aliviar la carga docente, especialmente la que tiene que ver con el modelo de escuela inclusiva. Las razones se repiten una y otra vez, desde el Cabo de Creus hasta Doñana.