Cuarta en Qatar 2022 y con la vitola de haber sido la primera selección africana en alcanzar las semifinales de un Mundial, Marruecos se presenta esta noche ante Brasil con el empeño de confirmar el paso adelante que pretende dar su nuevo seleccionador. Mohamed Ouahbi (Marruecos, 49 años) ha tratado de darle un vuelco al libreto de Walid Regragui, destituido el pasado marzo tras perder la controvertida final de la última Copa de África ante Senegal. Ouahbi es el técnico con el que Marruecos conquistó el último Mundial sub- 20 con un fútbol ofensivo, acorde con el talento que abunda en uno de los países donde el juego en la calle todavía es un vivero. “La camiseta de Marruecos ahora exige competir de otra manera”, espetó Ouahbi el día que anunció la convocatoria mundialista. Regragui fue despedido con honores por la federación marroquí por los servicios prestados, pero había un mar de fondo que terminó por condenarle. Sus planteamientos de riesgo cero y el contragolpe como arma principal de ataque ya no convencían ni a los dirigentes federativos ni a muchos de los aficionados. Como organizadora del Mundial 2030 junto a España y Portugal, Marruecos quiere presentar una selección competitiva que llene el ojo de sus compatriotas. La lista de convocados que ha configurado Ouahbi tiene una baja muy significativa sobre el cambio de estilo que propone. La no presencia del larguirucho En-Nesyri deja claras las intenciones del nuevo preparador marroquí. El exdelantero del Sevilla condicionaba todo el ataque bajo la dirección de Regragui. Él era el encargado de capitalizar el juego directo en largo con el que Marruecos se desplegaba. “No se trata solo de correr o de pelear. Necesitamos futbolistas capaces de interpretar mejor ciertos momentos del partido”, advirtió el nuevo seleccionador.El papel de Brahim Díaz se antoja fundamental en el ambicioso y atrevido nuevo plan de Marruecos. “Tenemos una generación con muchísimo talento técnico y debemos aprovecharla. No podemos pedirles a estos jugadores que renuncien a sus cualidades”, ha explicado el técnico elegido para tratar de unificar el trabajo con los jóvenes talentos que se realiza en la Academia Mohamed VI. Ouahbi también cumplía con la otra gran prerrogativa que imponía la federación de Marruecos para reemplazar a Regragui, la de la nacionalidad. La citada academia está plagada de técnicos europeos que difunden sus conocimientos e implantan métodos de juego, pero la selección absoluta debe recaer en la figura de un técnico marroquí. La gran prueba que deberá pasar Ouahbi es la de si logrará armar un grupo tan convencido como el que formó su antecesor. Regragui exprimió al máximo el sentido de pertenencia y la reivindicación de sus futbolistas. Muchos de ellos han vivido en sus carnes los prejuicios que acompañan a las comunidades magrebíes en los barrios de los extrarradios de las ciudades europeas en las que se criaron. Los jugadores españoles que dirigía Luis Enrique vivieron de cerca esa feroz competitividad cuando fueron eliminados en los octavos de final del pasado Mundial de Qatar. Con todo, Ouahbi tratará de pasar página y que el histórico cuarto puesto logrado no condicione al plantel. “No podemos quedarnos viviendo de lo que se hizo en Qatar. El equipo necesita evolucionar futbolísticamente, todo no puede ser sufrimiento”, explicó.La épica acompañó a Marruecos desde el duelo con España hasta las semifinales. En cuartos, un gol del descartado En-Nesyri, tumbó a Portugal. El molde de selección aguerrida a la que costaba un mundo generarle ocasiones y a la que le bastaba un gol para ventilar rivales le dio mucho rédito a Regragui. En este sentido, Ouahbi se ha encontrado con un grave inconveniente. Nayef Aguerd, el imponente central del Marsella, tuvo que abandonar la concentración el miércoles junto al bético Ez Abde, otra baja sensible. Aguerd fue el líder del eje de la defensa en Qatar. El habilidoso extremo del Betis también fue importante para estirar las transiciones por las bandas.En esa faceta de percutir por los costados Hakimi todavía sigue siendo la gran referencia de Marruecos. El lateral del PSG, que hoy tendrá que lidiar con Vinicius, es el líder de una selección que también conserva de su núcleo duro de Qatar al portero Yassine Bono Bounou y al rocoso y dinámico mediocentro Sofyan Amrabat.