El hallazgo de unas joyas en la caja fuerte del despacho de José Luis Rodríguez Zapatero, tasadas en alrededor de 1,3 millones de euros, ha puesto el foco sobre un tipo de patrimonio que suele permanecer alejado de los grandes debates económicos y financieros. Las joyas, los relojes y otros bienes de lujo representan una porción relativamente reducida de la riqueza declarada por los españoles más acaudalados, pero su distribución está fuertemente concentrada en las grandes fortunas. Las últimas estadísticas de la Agencia Tributaria, correspondientes al año 2023, muestran que el patrimonio total declarado por los contribuyentes sujetos al tradicional impuesto sobre la riqueza alcanzó los 934.020 millones de euros. En total, 228.575 personas presentaron declaración. Dentro de ese enorme volumen de riqueza, existe una partida específica destinada a los llamados bienes suntuarios, una categoría que engloba a las joyas, pero también a los vehículos de alta gama, embarcaciones o aeronaves, entre otros.Según los datos de Hacienda, estos bienes acumulaban en aquel ejercicio un valor declarado de 1.228 millones de euros en toda España, exceptuando el País Vasco y Navarra, que tienen sistemas fiscales propios. La cifra corresponde a la partida 016 del impuesto sobre el patrimonio y constituye una de las pocas aproximaciones estadísticas disponibles que hay en el país para medir el volumen de riqueza concentrado en este tipo de activos. En total, unos 29.600 contribuyentes declararon poseer bienes incluidos en esta categoría, lo que significa que apenas uno de cada ocho declarantes del impuesto reconoce tener joyas, coches de lujo, yates o bienes similares.El valor medio reconocido por todos estos bienes ascendía en 2023 a 41.490 euros por contribuyente, aunque esa cifra esconde enormes diferencias por tramos de patrimonio. La mayor concentración de declarantes se encuentra entre quienes poseen bases imponibles de entre 300.000 euros y 1,5 millones de euros, donde se registran más de 16.000 declaraciones con piezas y objetos de este tipo, valoradas en unos 17.500 euros por declaración. Sin embargo, el verdadero peso económico del lujo se encuentra en la cúspide de la pirámide patrimonial. Los contribuyentes con una riqueza neta superior a 30 millones de euros representan apenas una pequeña fracción del total, pero concentran una parte muy significativa de estos activos. En este colectivo, formado por solo 277 declarantes, el valor medio de los bienes suntuarios asciende a casi 895.000 euros por persona. De esta manera, un pequeño grupo de ultrarricos atesora el 20% del valor de todas las joyas y vehículos de lujo.La estadística fiscal no permite separar qué parte de esos 1.228 millones corresponde exclusivamente a joyas y cuál pertenece a coches de lujo, yates o aeronaves, ya que todos estos conceptos aparecen agrupados en la misma casilla del impuesto. Sin embargo, sí ofrece una idea aproximada de la dimensión económica de este patrimonio singular. La valoración preliminar atribuida a las joyas del expresidente, de más de un millón de euros, superaría por sí sola con creces la de los contribuyentes más ricos del país.El impuesto sobre el patrimonio obliga a valorar estos bienes por su valor de mercado y a incorporarlos a la base imponible junto al resto de activos del contribuyente. A diferencia de las obras de arte y determinadas antigüedades, que pueden beneficiarse de algunas exenciones cuando reúnen ciertos requisitos culturales, las joyas forman parte de la riqueza sujeta a tributación y deben declararse como cualquier otro activo de contenido económico.En términos absolutos, Cataluña es la autonomía en la que más contribuyentes reconocen tener este tipo de bienes, con un total de 6.748 declaraciones, seguida por la Comunidad Valenciana y por Madrid. En cambio, el mayor importe medio se registra en Galicia, con una cuantía que supera los 70.000 euros por contribuyente.Para completar la radiografía del patrimonio asociado al lujo en España es necesario elevar el foco desde las joyas y los vehículos hacia el conjunto de los bienes suntuarios, una categoría en la que la Agencia Tributaria incluye las obras de arte y las antigüedades. El valor conjunto de todos estos conceptos ascendió en 2023 hasta los 2.184 millones, con un importe medio declarado de 71.940 euros.
Cerca de 30.000 ricos en España declaran joyas y bienes de lujo, con un valor medio de 41.500 euros
Los patrimonios más elevados reconocen atesorar en este tipo de productos casi 900.000 euros por contribuyente, según datos de la Agencia Tributaria













