El eje central del documento preliminar que están próximos a firmar Estados Unidos e Irán aborda la arteria más sensible del comercio energético mundial: el estrecho de Ormuz. El memorándum estipula la reapertura inmediata y sin restricciones de esta vía marítima, por donde circula casi una quinta parte del petróleo global. Bajo los términos acordados, Irán se compromete a deponer el cobro de peajes de tránsito impuestos durante las hostilidades, cesar el hostigamiento a navíos comerciales y retirar las minas navales en un plazo de 30 días, permitiendo el retorno a los volúmenes de navegación previos a la guerra. A cambio, Washington levantará de manera simultánea el férreo bloqueo naval que mantiene sobre los puertos iraníes. El beneficio económico para Teherán será inmediato pero condicionado: Washington otorgará exenciones fiscales temporales para que Irán pueda comercializar libremente su petróleo, derivados y productos petroquímicos durante el período de vigencia del acuerdo. Este flujo de oxígeno financiero representa ingresos vitales para una economía castigada como la de Irán.
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