Contenido automatizadoEl seguimiento médico ayuda a detectar recurrencias. Foto: iStock12.06.2026 09:44 Actualizado: 12.06.2026 09:44

El cáncer de tiroides es una proliferación anormal de células que se origina en la glándula tiroidea, un órgano en forma de mariposa ubicado en la base del cuello, cuya función principal es producir hormonas que regulan procesos vitales como el ritmo cardíaco, la presión arterial, la temperatura corporal y el peso.Aunque su detección temprana es clave para un pronóstico favorable, la enfermedad suele ser asintomática en sus etapas iniciales, lo que resalta la importancia de la vigilancia médica. LEA TAMBIÉN La enfermedad se origina en la glándula tiroidea. Foto:REDES SOCIALES / ISTOCKManifestaciones clínicas y señales de alertaEn las primeras fases, este tipo de cáncer no suele presentar síntomas. Sin embargo, a medida que la patología progresa, los pacientes pueden experimentar cambios físicos y funcionales notorios. Entre los signos más frecuentes se incluyen:Presencia de nódulos: Aparición de un bulto en el cuello que puede percibirse al tacto.Alteraciones en la voz: Aparición progresiva de ronquera.Dificultad funcional: Molestias al tragar o respirar.Sensación de presión: Sensación de opresión al usar prendas ajustadas en el cuello.Inflamación regional: Hinchazón de ganglios linfáticos y presencia de dolor en la zona del cuello y garganta.Ante la presencia persistente de estos síntomas, los especialistas recomiendan programar una consulta médica para realizar una evaluación profesional. LEA TAMBIÉN Los nódulos en el cuello son una señal de alerta. Foto:ISTOCKCausas genéticas y tipos de cáncerLa enfermedad se desencadena cuando las células de la tiroides sufren mutaciones en su ADN, lo que les indica crecer y multiplicarse de manera descontrolada, formando masas o tumores. Existen diversas variantes de este cáncer, clasificadas según el comportamiento de las células observadas bajo el microscopio:Cánceres diferenciados: Incluyen el cáncer papilar (el más común) y el folicular, ambos con tasas de respuesta favorables al tratamiento.Variantes agresivas: Se encuentran el cáncer de células de Hurthle, el poco diferenciado y el anaplástico (este último crece rápidamente y es más común en mayores de 60 años).Cáncer medular: Se origina en las células C, responsables de producir calcitonina, y en ocasiones tiene un componente hereditario vinculado al gen RET. LEA TAMBIÉN Los estudios de imagen facilitan su detección. Foto:iStock.Factores de riesgo y vigilanciaEl aumento en los índices de diagnóstico de cáncer de tiroides se atribuye, en parte, a la mejora en las tecnologías de imágenes, como tomografías y resonancias, que permiten detectar casos incidentales de pequeño tamaño. No obstante, se han identificado factores que elevan la probabilidad de desarrollar esta afección:Sexo: Es más frecuente en mujeres, fenómeno asociado a los niveles de estrógeno.Radiación: Antecedentes de radioterapia en la región de la cabeza y el cuello.Genética: Presencia de síndromes hereditarios específicos.Aunque la mayoría de los casos tienen un pronóstico positivo, el cáncer de tiroides puede ser recurrente tras el tratamiento inicial. Por ello, el seguimiento médico periódico mediante análisis de sangre y pruebas de imagen es fundamental para monitorear cualquier posible propagación a ganglios linfáticos, pulmones o huesos.Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de (La fuente proporcionada).KATHERINE BRAVO HERNÁNDEZ REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL EL TIEMPOMás noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.