M+.- La selección iraní viene a Tijuana… también en forma de Lego. Esta animación de jugadores de plástico, que se ha convertido en un fuerte dolor de ego para el presidente Donald Trump y sus secretarios, exhibe el hostigamiento antideportivo contra el equipo persa y celebra su determinación de presentarse a jugar por su pueblo en el mismo país que lo está bombardeando.Para Washington, rastreó MILENIO en esta investigación, la guerra contra Irán fue mal desde el día uno. Los analistas militares creían saberlo todo sobre Teherán, pero en realidad no entendían nada. Por eso subestimaron aspectos clave como las aptitudes para sostener un conflicto asimétrico, la capacidad iraní de reemplazar sus liderazgos, su poder de superar las defensas enemigas y hasta su determinación para resistir.Pero también el presidente Trump y su gabinete están perdiendo la batalla de la narrativa y el fallo puede ser el mismo: “Conocemos y comprendemos bien su cultura estadunidense”, declaró a CNN un vocero anónimo de la compañía iraní Explosive Media, que desarrolla una exitosa guerrilla que ha conquistado internet.“Ustedes no conocen nuestra cultura”, asentó.No hace falta dar muchos clics para comprobar lo que dice. Generados por Inteligencia Artificial (IA), con la estética infantil y colorida del juego de bloques de la empresa de origen danés Lego, sus videos parecen hechos por jóvenes 100 por ciento occidentales que dominan las formas y el lenguaje del rap, y crecieron entre referencias pop y un humor ácido y directo, disfrutable en ambas orillas del Atlántico.Hasta el momento, los hiperviralizados videos de los chicos iraníes de Medios Explosivos (Akhbar Enfejari) son la expresión más exitosa de una tendencia que es denominada ‘slopaganda’, una combinación de ‘sloppy’ (chafa) y propaganda, aunque en realidad el término, acuñado apenas en 2025 por tres académicos, envejeció mal muy pronto porque estos productos han alcanzado ya un importante grado de sofisticación con un gran impacto.Son tan efectivos que golpean más fuerte que cientos de misiles en la credibilidad de sus principales blancos, el estadunidense Donald Trump y el israelí Benjamin Netanyahu. Para muchos jóvenes que no se informan en los medios tradicionales o los ven con escepticismo, la versión Lego del conflicto es más interesante y asumible. En Explosive Media lo saben y presumen, como en el video ‘Wake Up America!’ (¡Despierta Estados Unidos!), difundido el 15 de abril, en el que el muñeco de un comandante iraní canta: “Nuestro buzón está inundado con estadounidenses que nos dicen que no ven las noticias, en lugar de eso escuchan nuestras canciones, ya que sus medios están llenos de porquería”.“El enfoque de Irán está funcionando en parte gracias a sus propios méritos: domina el uso de internet, suele ser genuinamente divertido y muestra una notable resistencia al contragolpe”, afirma el Consejo de Relaciones Exteriores, un centenario centro de investigación estadunidense, en un artículo destinado a aconsejar a la Casa Blanca sobre cómo resistir una ciberofensiva iraní que se da en esta y otras áreas como presuntas operaciones de influencia encubiertas.Recomienda varias tareas, entre ellas “contener lo que se pueda contener” y reconocer en dónde no hay nada qué hacer. Y en ese plano de humor animado, a pesar de que los iraníes juegan en la cancha de la cultura popular occidental, no parece creer que Washington puede hacer mucho, porque sus enemigos se alejaron “de la propaganda bélica tradicional: la iconografía religiosa, los carteles de mártires y las imágenes antiimperialistas”, reemplazándola por “contenido para redes sociales culturalmente fluido y con gran dominio de los algoritmos, que se percibe como entretenimiento antes de ser analizado como mensaje político”.