Imagina ir caminando por la ciudad, de la casa al trabajo, al supermercado o a la escuela donde dejar a los niños, y ver pasar un camión de plataforma con una palabra monumental: DIGNIDAD. Una palabra de casi 15 metros de largo, que al leerla, transmite una inmediata sensación de fuerza. En esto consiste la obra del artista Iván Argote (Bogotá, 41 años): una escultura itinerante construida con madera, cemento, malla de fibra y pigmentos, con la que homenajea a las comunidades latinas y reivindica su presencia en el espacio público. Un monumento que a la vez es arte, poesía, historia y activismo. “Quería que fueran letras pesadas y grandes, que se vieran como indestructibles, y les añadí algo de color rosa para aportar cierto calor y suavidad a esa contundencia”, explica el artista por videoconferencia desde París, donde vive desde hace 20 años. DIGNIDAD, escrita así, en letras mayúsculas, se inaugura el 13 de junio en Chicago, como parte del Desfile del Día del Pueblo Puertorriqueño. La escultura móvil partirá de Humboldt Park y circulará por los alrededores de este barrio, centro neurálgico de la comunidad puertorriqueña en la ciudad. El vecindario se convirtió en símbolo de resistencia durante las campañas de renovación urbana de los años cincuenta, que desplazaron a centenares de familias, y la implantación de la Ley de la Mordaza, que prohibía, entre otras cosas, la exhibición de la bandera puertorriqueña incluso dentro de las casas. La pieza, realizada con el apoyo de la Fundación Mellon, es el cuarto proyecto del Floating Museum, un colectivo artístico de Chicago cuyo objetivo es intervenir el espacio público, conectando el arte con la comunidad. “En un momento marcado por las deportaciones generalizadas y la creciente intimidación de las comunidades latinas en todo este país, la urgencia de esta obra no puede ser más profunda”, declara en el comunicado de prensa la puertorriqueña Carla Acevedo-Yates, curadora de la obra y del festival Documenta. “DIGNIDAD reafirma un valor esencial de la comunidad: que la dignidad es un derecho humano inalienable”. En 2024, Argote se convirtió en el artista más joven y el primero procedente de América Latina en ser seleccionado para crear una escultura en el parque High Line de Nueva York. Fue así como surgió Dinosaurio, una escultura hiperrealista de una paloma de seis metros y una tonelada de peso, con la que homenajeaba a los seres marginales y que se ha convertido en su obra más importante hasta la fecha. La gigantesca paloma permaneció en el parque durante 18 meses, consiguiendo transformar magistralmente la repulsión que muchos sentían hacia este tipo de aves en un aliciente turístico. Después de ser invitado a crear un proyecto para el Floating Museum, Argote viajó en varias ocasiones a Chicago durante dos años para conocer mejor a la comunidad puertorriqueña que vive en la ciudad. Se trata de una diáspora numerosa, que ha influido en la cultura, historia y política de la principal ciudad del Estado de Illinois. Fueron los puertorriqueños en Chicago los que fundaron en los años sesenta los Young Lords, un grupo de justicia social inspirado en el revolucionario Partido Pantera Negra, para luchar por los derechos de los boricuas y otros migrantes latinos frente al racismo, la pobreza y la gentrificación. De esta comunidad forma parte el activista nacionalista Oscar López Rivera, quien pasó más de 35 años en la cárcel condenado por sedición (hasta que el expresidente Barack Obama lo indultó en 2017) y se convirtió en el rostro de la lucha por la independencia de Puerto Rico, un territorio no incorporado de Estados Unidos.“Han fundado colegios y casas para mayores, protegen el barrio de la gentrificación y, si alguien abre un negocio en la zona, tiene que pensar en alguna forma de retribución. Por ejemplo, si es un taller de bicicletas, se contempla la posibilidad de que se impartan talleres de reparación de bicis a los vecinos”, explica Argote con admiración, resaltando la solidaridad de esta comunidad, que siempre se ha caracterizado por proteger a los inmigrantes. En un principio, el artista barajaba la posibilidad de proponer una obra que girase en torno a los guineos (como llaman los boricuas a los plátanos o bananas). También sopesó hacer un homenaje a las abuelas de la comunidad, pero tras muchas visitas a Estados Unidos por trabajo, el proyecto dio un vuelco. “Habiendo presenciado el clima de hostigamiento contra los latinos debido a las detenciones y deportaciones, me pareció que había que reaccionar a lo que estaba ocurriendo”, señala Argote. “Esa idea de humillar al otro es algo que me indigna y me revuelve. Pero no quiero reaccionar ante lo que está pasando con violencia, sino con inteligencia, eficacia y humor. Cuando uno emigra, se hace resistente a la mirada del otro”, apunta Argote.El artista colombiano temía que la comunidad puertorriqueña de Chicago reaccionara mal ante la idea de que el monumento no estuviera dedicado exclusivamente a ellos, sino a los inmigrantes latinos en general, pero comenta que, por el contrario, acogieron y celebraron la propuesta con emoción y entusiasmo. La comunidad de Humboldt Park concibe DIGNIDAD como “un monumento de solidaridad, un regalo a los inmigrantes latinos”. Según Argote, con los conflictos que imperan en el contexto político actual bajo el Gobierno de Donald Trump “y que tratan de aplastar lo más posible al ser humano, ética y culturalmente, y hacerlo desaparecer”, la palabra dignidad escrita en español adquiere un valor revolucionario. “La dignidad es lo último que se pierde. Es lo que les permite sobrevivir, solidarizarse con el otro, levantar cabeza y seguir adelante”. Tras su paso por Chicago, Argote espera reunir la financiación necesaria para llevar DIGNIDAD a Dallas, Minneapolis y Nueva York en los próximos meses.
‘DIGNIDAD’, una palabra de 15 metros que recorrerá Chicago para reivindicar a los migrantes latinos
El artista colombiano Iván Argote, creador de la paloma gigante del High Line, inaugura la escultura itinerante en el desfile puertorriqueño de la ciudad










