El primer contacto del periodista David France con el sida se produjo cuando nadie hab�a inventado la palabra sida. Fue a trav�s de un art�culo publicado el 3 de julio de 1981 en The New York Times que se titulaba Extra�o c�ncer detectado en 41 homosexuales. No era raro entonces que la prensa, incluso la considerada progresista, estigmatizara a la comunidad gay en relaci�n con cualquier tema, especialmente de salud p�blica, por lo que France interpret� que esa noticia no era m�s que una nueva calumnia contra ellos. La ley� por encima y tir� el peri�dico a la papelera.Cuando eso sucedi�, France ten�a 21 a�os. Su autoestima estaba por los suelos y buscaba su lugar en el mundo. Su vida sexual hasta ese momento se hab�a limitado a diferentes escarceos, algunos de ellos con mujeres. Lo que quer�a este joven nacido en M�chigan era empezar de cero y enterrar un pasado corto pero ya con el peso del trauma.�La homosexualidad me hab�a dificultado la infancia�, apunta France. �Tuve que pagar un precio en el colegio por ser afeminado y tener la voz suave, pero no s�lo cuando una panda de muchachos me dejaba hecho polvo en el suelo, ni cuando me mol�an a pu�etazos en la cancha de baloncesto, donde me amorataban las mejillas ante la supervisi�n del entrenador, que hac�a la vista gorda y recib�a mis s�plicas de ayuda con una sonrisa de perplejidad...�.France, como tantos gais de la Am�rica interior, se hab�a mudado a Nueva York -San Francisco era la otra ciudad donde escapar- en busca de un lugar en el que disfrutar de su sexualidad sin tener que ocultarse y tratar de ser uno mismo sin fingir ser diferente ante familiares y amigos.Sin embargo, lo que hab�a sido un art�culo aislado en el peri�dico sobre un extra�o mal empez� a convertirse en un rumor que circulaba por los locales de ambiente gay en el Village. Luego, en un conocido que cuenta una historia loca sobre unas manchas en la piel. Para acabar en una hospitalizaci�n repentina. Y del hospital, a un frigor�fico del instituto forense.A principios de los 80 el sida ya aterrorizaba a la poblaci�n homosexual de Nueva York. David France no sab�a muy bien c�mo ayudar y se introdujo en el movimiento activista en busca de respuestas. Sus ganas de contar lo que suced�a le llevaron al periodismo. En esta profesi�n ha desarrollado una carrera notable con trabajos en publicaciones del prestigio de Newsweek, The New Yorker y GQ. Adem�s, es autor de un libro de enorme impacto sobre los abusos sexuales de la Iglesia cat�lica estadounidense que acab� siendo una serie de televisi�n: Our Fathers (Nuestros padres, en espa�ol).Para saber m�sPero si por algo es conocido France es por ser un narrador referente en la historia del sida en su pa�s. Su fama se debe a dos obras monumentales, de distinto formato, que comparten nombre: C�mo sobrevivir a una plaga.La primera es un documental realizado en 2012 en el que el periodista parti� de 700 horas de grabaciones de los militantes de Act Up que hab�an sido captadas en manifestaciones y asambleas durante los a�os m�s duros de la pandemia. Act Up era la legendaria organizaci�n de protesta radical contra el sida fundada en 1987 en Nueva York y que lleg� a contar con 148 agrupaciones hermanas en 19 pa�ses y hasta 10.000 miembros. Esta pel�cula fue nominada al Oscar y a dos premios Emmy.La segunda es un libro de no ficci�n en el que France plasma la lucha de cient�ficos y militantes de asociaciones y que es considerado por los expertos como �la gran obra sobre el activismo contra el sida�. C�mo sobrevivir a una plaga en formato libro llega a Espa�a casi una d�cada despu�s de su publicaci�n de la mano del sello Capit�n Swing.�Quer�a contar en sus p�ginas la historia del desarrollo de los f�rmacos y de c�mo el activismo interactuaba con la medicina, la ciencia y la burocracia�, explica France. Para escribirla, el periodista sigui� el mismo m�todo que con su documental. Empez� a rellenar tarjetones que fue pegando en una enorme pared de una casa de campo que tiene. Cartografi� un mapa repleto de hilos conductores que crec�a y crec�a. Su objetivo inicial era tomar a Michael Callen como gu�a de todo este movimiento. Callen fue un cantante que se hizo un relevante activista en Nueva York estableciendo una fruct�fera colaboraci�n con su m�dico en la divulgaci�n de la enfermedad. France hab�a sido testigo de muchas de las emblem�ticas asambleas. Describi� su visi�n de las manifestaciones contra la Casa Blanca y el tr�fico clandestino de medicamentos entre pacientes. Lo hizo sin parar. El primer borrador del libro ten�a 2.000 p�ginas.En ellas cuenta la historia de diferentes personajes que entran y salen arrastrados por el contexto de la enfermedad. Hablamos de un mapa vital en el que los protagonistas fueron capaces de reinventarse para combatir, cada uno con sus armas, mejor el VIH, el virus causante del sida que fue descubierto en 1983. Lo que m�s impacta de C�mo sobrevivir a una plaga es que muchos de estos j�venes lo hac�an sabiendo que no iban a sobrevivir.France cuenta, por ejemplo, la historia de Peter Staley, un exitoso broker de un banco de inversi�n que dej� todo para volcarse en el activismo cuando recibi� el fatal diagn�stico. Su labor beligerante consigui� reducir el elevad�simo precio de los medicamentos en Estados Unidos. O el caso de Spencer Cox, un chico que a duras penas se hab�a sacado el bachillerato y que se volvi� en un experto en inmunolog�a. Seropositivo desde los 20, Cox dedic� todos sus esfuerzos a presionar a la FDA, la agencia gubernamental para el medicamento, con el fin de acelerar los ensayos cl�nicos. Gracias a �l, se pudo introducir m�s r�pido en el mercado el tratamiento antirretroviral que a mediados de los 90 logr� que el VIH no fuera sin�nimo de una sentencia de muerte. Sin olvidar el important�simo papel de Larry Kramer, el dramaturgo y guionista que se convirti� en uno de los referentes del movimiento por la contundencia de sus postulados y su incansable lucha tanto en los escenarios como en los medios."Entre muchos de los que se salvaron se desarroll� la culpa del superviviente"David FranceSin embargo, a pesar de los espectaculares logros del activismo narrados por David France, la revoluci�n farmacol�gica de la conocida como terapia antirretroviral de gran actividad que salv� de morir a tanta gente tiene tambi�n un ep�logo triste. �El tema es que muy pocos enfermos esperaban sobrevivir�, explica France. �Lo que sucedi� es que durante la �poca m�s dura muchos se vieron incapaces de procesar el trauma de la p�rdida de sus compa�eros. As� que cuando empez� a haber un tratamiento efectivo en la comunidad se dej� de hablar del tema, era como si todo el mundo quisiera pasar p�gina. Esto hizo que en muchos se desarrollara una especie de culpa del superviviente. Algo muy parecido a lo sucedido tras el Holocausto con las v�ctimas de los campos de exterminio y que tan bien describi� Primo Levi�.A un buen n�mero de activistas su misi�n les consumi� tanto que cuando vieron la luz al final del t�nel, se derrumbaron. El propio Spencer Cox se dej� morir abandonando la medicaci�n por la que tanto hab�a peleado.-�Hubiera sido posible el matrimonio y la adopci�n entre personas del mismo sexo sin el sida?-No lo creo. A pesar del drama, el sida ayud� a la integraci�n en la sociedad, la pol�tica y la cultura de la comunidad LGTBQ. El sida logr� algo impensable: nadie pod�a quedarse a vivir dentro del armario. Los armarios se hicieron transparentes. A medida que la gente mor�a, se escribieron muchas mentiras en los obituarios sobre las causas de la muerte. Todos lo sab�amos. Eso demostr� que hab�a muchos m�s homosexuales de los que se cre�a, de lo que cre�amos nosotros. Est�bamos en todas partes. No s�lo en Nueva York, sino tambi�n en Madrid y en cualquier otro lugar en el mundo. Esa salida tan abrupta es la que despierta el movimiento reivindicativo para luchar contra la discriminaci�n en el trabajo o la vivienda. Esta lucha derivar�a en derechos posteriores como el del matrimonio. Algo que en los 80 sonaba imposible. Tanto, que ni siquiera nos atrev�amos a imaginarlo.En Espa�a se estima que actualmente hay unas 150.000 personas que viven con VIH. Desde el inicio de la epidemia, han muerto 60.000 enfermos, el equivalente a la poblaci�n de M�rida. La calidad de los nuevos tratamientos ha provocado tambi�n la desaparici�n del miedo con el que viv�a la generaci�n anterior, una relajaci�n que est� abriendo la puerta del VIH a los m�s j�venes. �Teme David France que se olvide lo que fue su lucha?�Piense que este descenso de la preocupaci�n es tambi�n positiva: permite a las nuevas generaciones explorar el sexo sin vivir angustiados por el miedo a la muerte�, dice France. Para este periodista, lo vivido aquellos a�os de dolor y cabreo es en realidad una historia de empoderamiento en la que la gente derrot� a la impotencia. Y a�ade: �Aprendimos que es posible enfrentarte a los mayores retos y ganar. Para m�, esa es la conclusi�n que saqu� de mi trabajo. S� que me gustar�a que lo que cuenta el libro no s�lo sea visto como un pedazo de historia de la comunidad queer, sino como una aportaci�n al canon de la civilizaci�n mundial�.
La historia silenciada de los activistas que desafiaron al sida: "Sin el VIH no hubiera existido el matrimonio homosexual"
El primer contacto del periodista David France con el sida se produjo cuando nadie hab�a inventado la palabra sida. Fue a trav�s de un art�culo publicado el 3 de julio de 1981...









