IdeasSi a las carreteras gubernamentales de Guatemala se les aplicara el estándar de seguridad que él dijo exigirle a Xochi, habría que cerrar casi todas.
El domingo se inaugura Xochi, el Corredor de las Flores, 31 kilómetros de carretera privada que reducen de tres horas a media hora el trayecto entre San Antonio Suchitepéquez y San Andrés Villa Seca. Es una obra de cuatro carriles, financiada por más de 400 inversionistas y respaldada por el BID Invest, sin un solo quetzal del tributario. Una obra de clase mundial digna de admirar y de felicitar a los empresarios que se atrevieron a arriesgarse. Junto con la VAS, nos presentan al mundo como país pionero en el desarrollo de carreteras completamente privadas.
Pero, 10 días antes de cortar la cinta, el alcalde de Mazatenango, Carlos Villagrán, colocó mantas con la leyenda “obra cancelada” y suspendió la licencia de construcción. Su argumento oficial fue la seguridad vial. Casi nadie le creyó que ese era su objetivo. El conflicto se resolvió en menos de 72 horas: la comuna dio marcha atrás, renovó la licencia y retiró a la Policía Municipal. El affaire tuvo un final feliz. Lo inquietante es cómo se alcanzó la solución, porque no fue gracias a las instituciones que debieron impedir el bloqueo, sino a la presión de las cámaras empresariales, de los medios y de miles de ciudadanos en redes sociales.







