Raquel Berríos (Trujillo Alto, Puerto Rico, 43 años) cree que su música provoca conjuros. “Cada vez que sacamos álbum pasan cosas raras. Con Regresa, el anterior, nos contactó Bad Bunny; con este hemos roto como pareja”, avanza la cantante del dúo Buscabulla en una terraza en el Raval tras participar una charla en el Primavera Pro un día antes de su concierto en el festival y de continuar su gira por España. Nacida en Puerto Rico, migrada a Nueva York para labrar su carrera —”siempre he cantado en castellano porque soy unapologetic puerto rican”, advierte—, y de vuelta a la isla, la artista no imaginaba que para cuando llegase la gira internacional de Se amaba así, su tercer álbum de estudio, ya habría roto su relación amorosa con Luis Alfredo Del Valle, la mitad de Buscabulla y padre de su hija de doce años. “Escribimos este disco como una sesión de terapia de pareja. Fue publicarlo y la cosa se aceleró. Ahora Luis tiene otra pareja y yo he estado en otros líos. Creo que hacer nuestra vida tan pública ha sido hasta saludable”.Pregunta. Los directos de esta gira tienen guiños a Pimpinela.Respuesta. ¡Es que nos ha inspirado muchisimo! Luis y yo salimos vestidos igual, como se hacía en los setenta y en los ochenta, ¿por qué la gente dejó de ir conjuntada?P. ¿Cómo se hace para seguir trabajando y aguantándose tras una ruptura?R. Sigue habiendo amor, pero de otro tipo. Además, tenemos una hija. Creo que hemos logrado algo más evolucionado. Se puede seguir trabajando, quererse y, a la vez, mantener una distancia. P. Dejaron Nueva York por la gentrificación y regresaron a Puerto Rico, donde se encontraron con el mismo problema. R. Cuando volvimos, antes de la pandemia, nos instalamos en Aguadilla, un pueblo costero que se puso de moda y se gentrifició. Nos subieron la renta y nos tuvimos que ir a San Juan. De eso iba, en parte, el anterior álbum. Ya no hay lugar donde escapar. P. ¿Dejaría la isla de nuevo?R. Creo que el mundo pospandémico nos jodió a todos. Los ricos nos hicieron una buena jugada y se han apoderado de todo. Ahora pueden vivir donde sea porque teletrabajan y todos quieren nuestros paraísos. Yo no quiero ser desplazada, lucho por quedarme, no quiero tener que volver a Estados Unidos. Esto es una pelea constante, somos la resistencia.P. “Ahora todos quieren ser latinos”, dijo Bad Bunny. R. Y es un arma de doble filo. Por un lado, él ha puesto a la isla en el mapa, ha impulsado la economía y me ha ayudado al colaborar como artista. Pero, por otro, ha atraído a los millonarios. Ahora Puerto Rico es una cosa cool. La clave en este asunto es saber si se está reivindicando lo nuestro o se está caricaturizando, convirtiéndolo todo en un escaparate para que lo exploten los millonarios. P. Durante la residencia de conciertos de Bad Bunny en Puerto Rico, empezó, precisamente, ese avistamiento de VIPS en la casita. R. Es un tema que genera controversia, porque el VIP hasta ahora nunca era parte del espectáculo. Yo, la residencia, la viví como algo bonito. Atrajo a todo tipo de personas y edades. Todos nos quedamos pasmados con lo que Bad Bunny y su equipo lograron. Su show celebra nuestra cultura. En Puerto Rico, la casita se debatió porque solamente cabían un cierto número de personas. De una banda de diez, solo cabía el cantante. El debate en España me da mucha risa. P. ¿Por qué?R. Allí, que viniera gente como Mbappé o Penélope Cruz se vio como algo cool porque era gente de afuera y porque al ser colonia de Estados Unidos la gente está acostumbrada a las cosas privatizadas. Pero, aquí, lo que plantean ustedes, es que haya más presencia puertorriqueña y autenticidad en la casita. Siempre me admiró mucho eso de este país, donde la gente lucha contra las injusticias de las élites y se tira para las calles a protestar. P. En la charla previa ha dicho que Saoko de Rosalía le provocó sentimientos encontrados en la primera escucha. R. Ese tema suena tan de mi lado del mundo, de una isla tan humilde, que ver a alguien de aquí cantándolo me hizo necesitar un break para pensarlo. Reflexioné y me dije, ¿y si ella creció escuchando esta música, si en las fiestas bailaba estos ritmos, por qué no podía hacerlo? También hay hombres adueñándose de nuestro sonido y nadie dice nada nada. A las mujeres siempre nos miden con un vara mucho más dura.P. Con Bad Bunny cantaron Andrea. ¿Cómo fue ese proceso?. R. En nuestro álbum Regresa sacamos el orgullo patrio de volver a Puerto Rico. Creamos conciencia política, que era algo que nunca habíamos tratado en nuestras letras. Yo creo que ahí inspiramos a Bad Bunny. Nos contactó, hicimos un zoom con él y nos dijo: “Escribí esta canción, les voy a dar carta blanca para el coro. Tienen estas barras, hagan lo que ustedes quieran”. Fueron las dos semanas más intensas de mi vida. Entonces vivía en Aguadilla, al lado del mar, y decidí que tenía que hacer algo muy caribeño y femenino. P. La canción se ha convertido en un himno contra la violencia de género.R. Y me gusta mucho porque Andrea es compleja, no es perfecta, pero merece que la traten bien. P. ¿La cantará como artista invitada en alguno de los conciertos que quedan de Bad Bunny?R. Hay algo ahí, pero se está tratando de cuadrar. No te puedo decir más.
Raquel Berríos, de Buscabulla: “La pospandemia nos jodió: ahora los ricos teletrabajan y quieren nuestros paraísos”
El dúo puertorriqueño que colaboró con Bad Bunny pasó por el Primavera Sound en su gira por España









