La lluvia caía sobre el Ángel de la Independencia, en el Paseo de la Reforma, como si las nubes buscaran la forma —sin un atisbo de éxito— de apaciguar el fuego súbito de la algarabía.
Por un rato, el agua se evaporó apenas rozó el asfalto, derrotada por el calor febril de los cuerpos y la pasión de la tercera inauguración de un Mundial de Fútbol en la Ciudad de México.
Te puede interesar: México derrota 2-0 a Sudáfrica en la inauguración del Mundial 2026México acababa de concluir su duelo inaugural contra Sudáfrica en el albor del certamen mundialista. Las siluetas humanas corrían a través de los charcos, destrozaban los espejos de agua turbia a pisotones francos y se lanzaban, desbocadas, hacia el epicentro del júbilo.
“Aquí llevo a mis siete angelitos”, alcanzó, apenas, a decirme un aficionado que corría con una bolsa negra de plástico hacia el Ángel de la Independencia tras la victoria de México 2-0 ante Sudáfrica, con un tanto del colombiano Julián Quiñones al 9' y otro de Raúl Jiménez al 67', para inaugurar la Copa del Mundo 2026.
Bajo la pátina dorada y la sombra de la Victoria Alada, la urbe mutó en una criatura de mil cabezas.











