En Marruecos la natalidad cayó en 2024 por debajo de 2,1 por mujer, el umbral de reemplazo generacional. Ya es de 1,97, según un informe recién publicado del Instituto Nacional de Estudios Demográficos (INED) de Francia. En un país en el que en los años 70 las mujeres tenían aún 7 u 8 hijos el dato supone una auténtica revolución. En Túnez, el fenómeno es aún más acentuado. Las mujeres tuvieron de media 1,58 hijos en 2023. Argelia está aún a la zaga con 2,4 hijos, por encima del nivel de reemplazo, pero con tendencia a la baja desde 2017. “Los tres países del Magreb se orientan hacia niveles de fecundidad bajo (Argelia) o muy bajos (Marruecos y Túnez)”, subraya el análisis comparativo del INED. Los tres se sitúan, sin embargo, aún por encima de la Unión Europea donde la media es de 1,34 hijos por mujer. Malta es donde la fecundidad es más baja (1,01) seguida por España (1,1). En el otro extremo, Francia (1,62) y Bulgaria (1,72), a la cabeza de la UE, logran subir un poco la media. ¿Por qué cae en picado la natalidad en Marruecos que acaba de alcanzar los 38,76 millones de habitantes? “La prolongación de los estudios y una inserción profesional tardía de los jóvenes adultos, sobre todo de las mujeres”, explican, en parte, el fenómeno, según el INED. “Estas dificultades de inserción en el mercado laboral y, después, de conciliación entre la vida profesional y familiar retrasan los proyectos de matrimonio, maternidad y aplazan los nacimientos”, señala el estudio demográfico francés. “Los padres otorgan además una mayor importancia al éxito escolar, al bienestar y a las condiciones de vida de sus hijos”, añade. “La inversión afectiva y económica se concentra en un menor número de hijos”. “Estos nuevos modelos de familia se propagan a través de varios canales (escuela, medios de comunicación, redes sociales etcétera) y contribuyen a acercar los hábitos reproductivos a los que se observan en otras regiones del mundo”, como la vecina Europa. A esto hay que añadir el uso de los anticonceptivos en constante aumento. El 71% de las mujeres marroquíes recurrían a ellos en 2018, el último año que se hizo una encuesta. La mayoría (58%) echaban mano de anticonceptivos modernos desde la píldora hasta el dispositivo intrauterino pasando por el anillo vaginal. En la vecina Argelia solo el 53,6% de las mujeres los utilizaban. La sociedad marroquí ya está envejeciendo. Los mayores de 60 años representan el 13,8% de su población. Son la mitad que en España (27%). “El envejecimiento [en Marruecos] se acelerará en los próximos años al continuar la caída de la fecundidad”, vaticina el INED. La llegada de menos jóvenes al mercado laboral tendrá quizás un efecto positivo: reducirá el paro juvenil que en Marruecos se sitúa nada menos que en el 37,2%. El paro general alcanza el 13%. Ambos se miden con criterios más laxos que en la UE. Si se aplicaran las normas europeas, el desempleo sería aún mayor. La caída del paro repercutiría probablemente a su vez sobre la emigración hacia Europa, donde los jóvenes buscan trabajo. Menos Inmigrantes significan menos remesas enviadas a casa. Estas tienen un peso importante en la economía marroquí. Ascienden a unos 11.500 millones de euros anuales, es decir un 8,5% del PIB, un porcentaje similar al del turismo. Pero la caída de la natalidad tiene también otra vertiente negativa. “La probable consolidación de estos países en niveles de fecundidad persistentemente bajos anuncia un envejecimiento de su población y una desaceleración de su crecimiento, en un contexto migratorio con escasa capacidad compensatoria”, advierte el INED. En definitiva, los países del Magreb van a envejecer sin haber logrado aún niveles de desarrollo y bienestar que los conviertan en destinos atractivos para el inmigrante. Los países europeos, más prósperos que los magrebíes, sí logran, por ahora, compensar ese déficit demográfico crónico con la inmigración. Quizás por eso, la prensa marroquí ha acogido el estudio del INED con interés, pero también con algo de inquietud. “Marruecos ante el declive de la natalidad y una población envejecida”, titula Express TV. Estos datos “son una señal de alarma silenciosa”, resalta el digital LODJ. “¿Debe el Reino de Marruecos alentar aún más la natalidad?”, se pregunta Adnane Benchakroun en Actu-Maroc. Por ahora Marruecos no tiene ninguna política natalista sino más bien de planificación familiar. Aunque hiciera esfuerzos para fomentar la natalidad es dudoso que dieran resultados como tampoco los obtuvieron varios de los países europeos (Francia, Hungría, los Nórdicos) que se adentraron por esa vía. Marruecos ha sido el único país norteafricano que se ha esforzado tímidamente en incorporar a su mercado laboral a los inmigrantes subsaharianos que se quedaron atrapados en su camino hacia Europa. Llevó a cabo dos campañas de regularización en 2014 y 2016. Dio entonces “papeles” a unos 43.000 inmigrantes irregulares, un 44% mujeres. La caída de la natalidad en el Magreb contrasta con su pujanza en África subsahariana, especialmente en la franja del Sahel encabezada por el Chad (6 hijos de media por mujer), seguido por Níger. En paralelo, la mortandad infantil se reduce (71 para cada mil nacimientos) y la esperanza de vida se alarga hasta los 63 años. La población aumenta, por tanto, rápidamente. El continente africano tiene hoy en día unos 1.500 millones de habitantes —la media de edad es de 19 años— mientras que la UE ronda los 450 millones. Las previsiones apuntan a que en 2100 los africanos serán unos 3.800 millones, el 37% de la población mundial, mientras que los europeos apenas rebasarán los 400 millones. Las futuras migraciones hacia Europa no partirán ya del Magreb sino, sobre todo, de África subsahariana. Desde hace años la mayoría de los inmigrantes que desembarcan en Canarias proceden ya de allí aunque muchos —sobre todo los malienses— zarpan desde Mauritania. Tienen sobrados motivos para emigrar. Esa parte del continente africano es ya invivible para muchos de sus habitantes y lo será aún más en el futuro. A las guerras crónicas que padecen, con la consiguiente inestabilidad que impide el desarrollo, se están añadiendo el cambio climático y la escasez de recursos para una población en fuerte auge.
El Magreb ante el declive demográfico: Marruecos cae bajo el reemplazo y Argelia va detrás
La fuerte caída de la natalidad en Marruecos no podrá, a diferencia de Europa, mitigarse con inmigración y el Magreb acabrá perdiendo población
Marruecos cayó en 2024 a 1,97 hijos por mujer (bajo 2,1 de reemplazo); Túnez 1,58, Argelia en declive. El envejecimiento acelerado reducirá la emigración juvenil hacia Europa y las remesas (8,5% PIB), redefiniendo dinámicas macroeconómicas del Magreb.







