NoticiaEn el país, más del 80 por ciento de la población y el PIB se gestiona en las zonas urbanas. Este modelo puede incentivar el desarrollo.De acuerdo con la propuesta de ciudades modulares, centros como Medellín (foto) se gestionarían de forma eficiente. Foto: Archivo EL TIEMPO11.06.2026 13:12 Actualizado: 11.06.2026 13:12
El Sistema de Ciudades de Colombia agrupa a más del 80 por ciento de la población nacional y del PIB. El sistema constituye una red sobre la que descansa la conexión con el mundo, la formación de capital humano y la generación de innovación del país.En este sistema se concentran los servicios financieros, los nodos logísticos de primer orden, las universidades de investigación y los conglomerados industriales con mayor potencial exportador. Las dieciocho aglomeraciones que lo conforman deben navegar una turbulencia creciente en todos los frentes. La reconfiguración del orden internacional, la fragmentación de los regímenes multilaterales de comercio y la proliferación de barreras no-arancelarias, erosionan la predictibilidad de los flujos de inversión directa y reconfigura los mapas de oportunidades. El Sistema de Ciudades recibe estos choques antes que el resto del territorio.La dupla que es objeto de este artículo integra la propuesta de Bent Flyvbjerg de construir infraestructura como celdas espaciales (‘nativas modulares’, 2026), con mi trabajo sobre infraestructura estratégica metropolitana para el Lincoln Institute for Land Policy en 2025. El resultado es un marco conceptual que busca un posicionamiento estratégico selectivo, con capacidad de reducir la exposición al riesgo externo sin renunciar a los beneficios de la integración.Con una aproximación modular, las ciudades pueden desplegarse como piezas articulables, en analogía con la expansión de las telecomunicaciones inalámbricas. Serían celdas que, sumadas, tienen mayor resiliencia que una arquitectura centralizada. Se pueden sacrificar economías de escala, pero se facilita el crecimiento articulable y se reduce la vulnerabilidad ante choques sistémicos. LEA TAMBIÉN La modularidad no renuncia a la ambición. Pero en presencia de restricciones presupuestales ajustadas e incertidumbre elevada, apostar a inversiones masivas e indivisibles equivale a concentrar el riesgo ante eventos extremos. Las inversiones modulares preservan la opción de escalar, reconfigurar o interrumpir con bajos costos de ajuste. Y con una visión cosmopolita, las aglomeraciones pueden orientar las inversiones para conectarse con el comercio exterior, atraer talento internacional, incorporar tecnología de frontera y participar en redes globales de conocimiento.La modularidad cosmopolita se puede desarrollar en dos sabores. El primero es defensivo, para reducir el impacto de una eventual destrucción institucional y de choques sobre el suministro centralizado de bienes públicos. El segundo es expansivo, para aprovechar oportunidades habilitadas por un gobierno favorable a los mercados. Ahora bien, Roger Martin ha advertido que dos asuntos que parecen contrapuestos pueden dejar de serlo en un contexto más amplio. La correa de transmisión entre lo defensivo y lo expansivo es la industria local, en alianza con fondos internacionales de capital privado, bancas multilaterales y gobiernos de las ciudades. Las ‘verticales’ de esta columna se concentran en energía, logística y laboratorios de ideación urbana. La selección prioriza la seguridad de abastecimiento de energía y la continuidad de los flujos de insumos y productos críticos.En energía, los grandes consumidores se beneficiarán de atender cooperativamente una fracción de sus necesidades con generación eléctrica propia y distritos térmicos que aprovechen todas las fuentes locales disponibles. Al tiempo, los emprendedores locales pueden conformar plantas virtuales de potencia para agregar recursos distribuidos de oferta y demanda que optimicen su valor, y reducir la brecha de inversión en eficiencia energética para pequeñas y medianas empresas. Las redes de distribución eléctrica deben extenderse con un mayor número de subestaciones redundantes, y con activos que mejoren la resiliencia de las redes. Las empresas de distribución de gas pueden ofrecer paquetes de propano y metano para ganar en el total de ventas. La digitalización de la medición inteligente genera datos de consumo que, procesados con analítica avanzada, permiten diseñar tarifas dinámicas, detectar fraude con mayor precisión y anticipar el mantenimiento de activos. Estas innovaciones pueden transforman al distribuidor energético en un orquestador de valor en el ecosistema energético local. LEA TAMBIÉN En logística, las ciudades deben pasar de una movilidad fragmentada, a un sistema integrado de transporte, carga y distribución y clústeres logísticos para reducir la fricción espacial y los costos logísticos. La logística ordena el territorio, como instrumento de integración. La logística de valor agregado representa el escalón superior de esta transformación. Las zonas de actividad logística (ZAL) que integran esta funciones bajo un mismo perímetro regulatorio y fiscal pueden convertirse en plataformas de exportación para empresas sin escala individual para sostener una infraestructura propia.Los laboratorios de ideación urbana convierten a la ciudad en objeto de prueba de hipótesis y de producción de propuestas que acortan la distancia entre un problema urbano o una oportunidad de negocio, y un plan de trabajo detallada con desarrollos organizacionales y tecnológicos. Deben operar con métodos abiertos, pero con disciplina de proyecto. Su mayor aporte consiste en llegar rápidamente a la experimentación concreta, como interfaz entre la planificación, la investigación + desarrollo + innovación, y la acción pública altamente enfocada en el ámbito del ‘diseño urbano’, que es un gran factor para mejorar la calidad de vida. La disciplina de proyecto impone plazos, métricas de resultado y mecanismos de cierre para las iniciativas que no producen resultados verificables.Algunas multilaterales y bancos comerciales desean profundizar su financiamiento sin garantía soberana a gobiernos subnacionales y al sector privado. Los avances de esta aspiración exigirán un esfuerzo riguroso en la calidad de la estructuración de proyectos y en el aseguramiento del repago. La bancabilidad de inversiones modulares en energía descansará en el uso de project finance. Los grupos de consumidores industriales, hospitales, universidades y operadores de transporte masivo constituyen contrapartes contratistas naturales.En logística, es indispensable comprometer a los operadores de carga desde el comienzo, ya que ellos generan el grueso de los ingresos. Hay que reservar espacio urbano en los planes de ordenamiento territorial y otorgar derechos de operación exclusivos a cambio de compromisos de volumen de carga que maximicen el nivel de repago de la infraestructura nodal después de un período inicial de apoyo público.La disciplina de proyecto impone plazos, métricas de resultado y mecanismos de cierre para las iniciativas que no producen resultados verificables.Juan benavidesExperto en energíasEl instrumental disponible para financiar estas iniciativas es más rico de lo que sugiere la práctica corriente en Colombia. En el segmento de deuda, los bonos de impacto municipal (municipal green bonds y sustainability-linked bonds) han ganado tracción en mercados de capitales latinoamericanos. Los fondos de finanzas combinadas permiten reducir el costo del capital y absorber los riesgos de primera pérdida. Y en el segmento patrimonial, la estructuración con contratos de ingresos garantizados y seguros de riesgo político ayudan a cumplir con el perfil exigido por los inversionistas.Las ciudades modulares y cosmopolitas se pueden convertir en el núcleo del desarrollo de regiones que quieren internacionalizarse, con riesgos gestionados. Esta versión moderna de las ciudades-Estado ganará tiempo de supervivencia durante períodos sombríos y mantendrá viva la opción de crecer con sectores competitivos y con mayor contenido tecnológico. La modularidad cosmopolita es una apuesta que no espera a que el ciclo político nacional o la coyuntura internacional se alineen favorablemente. Las instituciones que sobreviven son las que construyen, con paciencia y precisión, la infraestructura física, institucional y financiera que convierte la adversidad en punto de partida para superarse y rebotar. JUAN BENAVIDESInvestigador de Fedesarrollo Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









