Las perspectivas de la zona euro a corto plazo se oscurecen por la guerra en Oriente Próximo y el consecuente bloqueo del estrecho de Ormuz. El FMI prevé ahora que la economía del área monetaria crezca un 0,9% este año, según una revisión conocida este jueves. Son apenas dos décimas menos que en el pronóstico anterior, pero entre uno y otro han pasado menos de dos meses. “Se prevé que la guerra suponga una perturbación negativa importante”, explica el Fondo, que también incrementa su proyección de inflación. Con este paso, el FMI se acerca a los cálculos que para este año hacía la propia Comisión Europea, también un 0,9% de crecimiento, o la OCDE, que augura un 0,8%. Pero lo más significativo es ese deterioro de expectativas en tan poco tiempo y tan vinculado a la crisis energética que ha provocado una guerra cuyo final está rodeado de incertidumbre. Este escenario es la base que utilizan los economistas del Fondo para dibujar un escenario en el que “se debilita la confianza y [aumenta] la rigidez de las condiciones financieras”, y en el que también subirá la inflación. Además, el deterioro podría ir a más si la situación no se arregla en el golfo Pérsico: “Una crisis energética aún más prolongada podría elevar aún más la inflación y sus expectativas de inflación, mientras que una caída de la confianza o tensiones financieras podrían debilitar la demanda”, indica el organismo con sede en Washington. La institución multilateral dirigida por Kristalina Georgieva sostiene que los riesgos también se agravan si se intensifica la guerra en Ucrania o si aparecen nuevos episodios proteccionistas en el comercio internacional, un posibilidad que no puede descartarse con Donald Trump en la Casa Blanca. A pesar del panorama que los responsables del FMI han presentado a los ministros de Finanzas de la zona euro en Luxemburgo, el consejo para los gobernantes es que prioricen “mantener ancladas las expectativas de inflación” y que no echen mano del gasto público a discreción. De hecho, incluso con un lenguaje más directo del habitual en estos documentos, dejan claro que no les gusta, en absoluto, la propuesta que la Comisión ha hecho a los Estados para darles más margen presupuestario con el que responder a la crisis energética. “Una mayor relajación de las reglas fiscales tiene el riesgo de minar su credibilidad y situar la deuda [pública] en una trayectoria todavía más ascendente”, apunta el documento, en una línea muy similar a la que indicaba el día anterior el Consejo Fiscal Europeo, un órgano asesor de la propia Comisión. Para el FMI, “el ajuste fiscal estructural a medio plazo es imperativo”. Además de esta crítica solapada, el Fondo también se muestra escéptico con medidas aprobadas hasta ahora por los Gobiernos para amortiguar la crisis energética: “Muchos Estados miembros ya han introducido medidas de apoyo energético temporales, pero no son específicas. [...] A pesar de su alcance limitado hasta la fecha, es probable que estas medidas reduzcan los incentivos para el ahorro energético y generen efectos colaterales negativos para otros importadores de combustible”. La respuesta si la situación se prolonga o se agrava, opinan los expertos del Fondo, debería “estar mejor orientada” para proteger a los hogares más vulnerables, “al tiempo que se preservan las señales de precios”. Esto último quiere decir que las ayudas que se adopten no deberían estimular el consumo de combustibles fósiles. “Algunos Estados miembros han demostrado que esto es factible y que el coste fiscal sería modesto”, apostillan los economistas. Estas palabras apuntan, sin mencionarlas, contra medidas como la rebaja del IVA a los combustibles, un paso que dio España y que está en vigor hasta el próximo 30 de junio. Sí que se cita expresamente la posibilidad de imponer un impuesto sobre los beneficios extraordinarios a las compañías energéticas por los mayores ingresos que conlleva una subida de los carburantes: “Debería evitarse porque pone en riesgo inversiones necesarias”, indica el documento. Junto al examen fiscal, el FMI también examina algunas de las medidas que la UE tiene sobre la mesa para impulsar su economía y su competitividad frente a otras potencias como Estados Unidos o China. Aplaude las que buscan profundizar en el mercado único. Por ejemplo, destaca que “completar los elementos clave” de la Unión de Ahorros e Inversiones (el nuevo nombre del mercado único de capital) “podría incrementar el PIB de la UE en torno al 3% a largo plazo”. Aunque eso pasa, enfatiza, por “progresar de forma continúa en la unión bancaria”, un proyecto incompleto desde hace más de diez años.El euro digital es otra de las iniciativas que suenan bien en el FMI. En cambio, ante la revisión de los criterios de la Comisión a la hora de autorizar las fusiones entre empresas para crear “campeones europeos” lanzada hace unas semanas, deja ver claramente que tiene dudas. Los riesgos que ven los técnicos del Fondo es que se creen empresas con mucho poder en los mercados y que esto desincentive la innovación. Este peligro se da “especialmente en los mercados todavía segmentados a nivel nacional”, en referencia a sectores como la banca o las telecomunicaciones.
El FMI recorta otras dos décimas el crecimiento de la eurozona, al 0,9%, solo dos meses después de la anterior revisión
El organismo advierte a los ministros europeos que dar más flexibilidad al gasto público puede “minar la credibilidad” de las reglas fiscales. Pide controlar la inflación y focalizar las ayudas en hogares vulnerables












