Análisis Exclusivo suscriptores La una iniciativa ordena la construcción de una política pública integral para prevenir, atender y erradicar la mutilación genital femenina en el paísLa norma prioriza la prevención, la educación y el trabajo con las comunidades para erradicar una violencia que ha afectado a cientos de menores. Foto: Carolina GiraldoPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD11.06.2026 10:26 Actualizado: 11.06.2026 10:26

El Congreso de la República aprobó esta semana, en su último debate, el proyecto de ley conocido como “Niñas sin Ablación”, una iniciativa que busca prevenir, atender y erradicar la mutilación genital femenina (MGF) en Colombia mediante una política pública integral basada en la prevención, la educación y el trabajo conjunto con las comunidades. LEA TAMBIÉN La decisión marca un hito para el país. Con esta aprobación, Colombia se convierte en el primer país de América Latina en contar con una legislación específica para enfrentar esta forma de violencia de género, una práctica documentada en distintas regiones del territorio nacional desde hace cerca de dos décadas.El Congreso dio luz verde a una política pública nacional para prevenir y erradicar la ablación. Foto:Prensa Jennifer PedrazaLa aprobación llegó después de dos años de trámite legislativo y fue celebrada tanto por las congresistas impulsoras del proyecto como por lideresas indígenas que participaron en la construcción de la iniciativa y viajaron hasta Bogotá para acompañar la votación final.“Ninguna otra niña ni mujer en Colombia podrá sufrir ablación”, fue el mensaje que acompañó la aprobación de una norma que ahora queda a la espera de la sanción presidencial para convertirse en ley de la República.¿Qué establece la nueva ley?El proyecto de ley, identificado como Proyecto de Ley No. 440 de 2025 Senado – 018 de 2024 Cámara, acumulado con el Proyecto de Ley No. 239 de 2024 Cámara, fue promovido por las congresistas Jennifer Pedraza, Angélica Lozano, Alexandra Vásquez y Carolina Giraldo.La iniciativa busca construir una política pública nacional para prevenir, atender y erradicar la mutilación genital femenina desde un enfoque intercultural y de derechos humanos.Para lograrlo, establece cuatro grandes componentes:La formulación de una política pública nacional para combatir esta práctica.La implementación de rutas integrales de atención en salud para las víctimas.El desarrollo de estrategias pedagógicas y de sensibilización en los territorios, incluidas acciones en lenguas propias.El fortalecimiento de los sistemas de información para identificar, registrar y hacer seguimiento a los casos.Países donde se practica la ablación genital. En rojo las zonas donde más se practica. Foto:BBCLa ley también contempla mecanismos de protección para las víctimas, capacitación del personal de salud, protocolos obligatorios de atención y sistemas de reporte con estrictas medidas de confidencialidad.Según el articulado, el Gobierno Nacional tendrá un plazo de 12 meses para formular la política pública, la cual deberá construirse de manera concertada con las autoridades indígenas.¿Por qué era necesaria una legislación específica?La mutilación genital femenina es considerada una violación grave de los derechos humanos debido a las afectaciones físicas, psicológicas y reproductivas que genera en las niñas y mujeres.El fenómeno fue visibilizado en Colombia en 2007 tras la muerte de tres niñas Emberá, hecho que abrió una discusión nacional sobre una práctica que hasta entonces permanecía prácticamente invisible para gran parte del país.Las cifras expuestas durante el trámite legislativo muestran que el problema persiste. Entre 2020 y 2025 se registraron al menos 204 casos en Colombia, de los cuales 89 ocurrieron en 2023. Más de la mitad de las víctimas, el 56,04 %, eran niñas entre cero y cinco años. En algunos territorios, hasta el 70 % de los casos correspondían a menores de un año. LEA TAMBIÉN Uno de los focos más preocupantes identificados es Pueblo Rico, Risaralda, donde se reportaron 141 casos. Sin embargo, las promotoras del proyecto advierten que los datos disponibles no reflejan completamente la magnitud del fenómeno. La iniciativa reconoce la existencia de un subregistro estructural y precisamente por ello fortalece los sistemas de información y vigilancia.De acuerdo con el Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género, durante 2024 fueron reportados alrededor de 54 casos de mutilación genital femenina en el país.La preocupación también tiene una dimensión global. Según datos citados durante el debate legislativo, la práctica ha afectado a aproximadamente 230 millones de niñas y mujeres en el mundo. Además, aunque ha sido identificada en 94 países, solo 59 cuentan con leyes específicas para enfrentarla.Uno de los elementos más innovadores del proyecto es que descarta una estrategia centrada exclusivamente en la penalización.La ley contempla rutas de atención en salud, campañas educativas y sistemas de seguimiento. Foto:EL TIEMPOLas autoras argumentaron que la mutilación genital femenina responde a dinámicas sociales e intergeneracionales que no pueden transformarse únicamente mediante sanciones penales.La exposición de motivos recoge experiencias internacionales que muestran cómo la criminalización, cuando no está acompañada de procesos educativos y comunitarios, puede empujar la práctica hacia la clandestinidad y dificultar la protección de las niñas.Por ello, la ley privilegia las campañas de sensibilización, la educación, el diálogo con las comunidades y el fortalecimiento institucional. LEA TAMBIÉN El reto que viene: que la ley se cumplaTras la aprobación en el Congreso, las impulsoras del proyecto destacaron que el desafío ahora será garantizar su implementación efectiva en los territorios.Jennifer Pedraza señaló que dejar hundir la iniciativa habría significado fallarle a las niñas del país y a las mujeres indígenas que lideraron el proceso.Por su parte, la consejera mayor de la Gran Nación Emberá, Juliana Domicó, aprovechó la sesión para recordar que el trabajo apenas comienza. “Las mujeres emberá hemos luchado desde el territorio y trajimos esa propuesta al Congreso de la República para que aquí nos ayudaran a que este sueño se convirtiera en realidad. Pero hoy quiero reiterar que esperamos que esta ley no se quede en letra muerta”, afirmó. LEA TAMBIÉN Con un emotivo “ara guma, ara guma” —gracias en lengua emberá chamí— concluyó una jornada que las lideresas indígenas calificaron como histórica. La aprobación de la ley representa un nuevo intento del Estado colombiano por erradicar una práctica que afecta principalmente a niñas y que, según el consenso alcanzado entre congresistas, expertas y comunidades, solo podrá desaparecer mediante una combinación de educación, prevención, acompañamiento institucional y transformación social desde los propios territorios.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.