Hay cifras tan grandes que resultan difíciles de imaginar. Elon Musk está a punto de entrar en este territorio. Si se cumplen las previsiones sobre la inminente salida a la bolsa de SpaceX, el empresario sudafricano podría convertirse en las próximas horas en la primera persona de la historia en acumular una fortuna de un billón de dólares. Un patrimonio tan descomunal que, según los cálculos de Oxfam Intermón, superaría la riqueza conjunta del 46% más pobre de la población mundial, unos 3.800 millones de personas. La operación apunta a reescribir todos los récords conocidos. SpaceX, la joya aeroespacial de Musk, protagonizará previsiblemente la mayor salida a bolsa jamás realizada. La compañía alcanzaría una valoración cercana a los 1,77 billones de dólares (1,53 billones de euros) y se situaría directamente entre las diez mayores cotizadas del planeta. Para Musk, la operación supone mucho más que otro éxito empresarial. Según el índice de multimillonarios de Bloomberg, su patrimonio podría elevarse hasta los 988.000 millones de dólares (856.545 millones de euros), quedando a un paso de cruzar una barrera que hasta hace poco parecía reservada a la ciencia ficción financiera. La revalorización de las acciones tras el salto a bolsa puede ser el paso definitivo.Oxfam alerta que el hito refleja una concentración de riqueza “incompatible con una democracia saludable”La magnitud de la cifra desafía cualquier comparación habitual. Según el análisis de Oxfam, si Musk gastara un millón de dólares al día tardaría 2.740 años en agotar su prevista riqueza. Incluso si entregara 100 dólares a cada habitante del planeta, seguiría figurando entre las mayores fortunas del mundo.La organización utiliza precisamente estos ejemplos para ilustrar una desigualdad que considera cada vez más extrema. “Que una sola persona acumule una fortuna de más de un billón de dólares es incompatible con una economía justa y con una democracia saludable”, sostiene Susana Ruiz, responsable de justicia fiscal de Oxfam Intermón.La organización considera que la posible llegada del primer billonario del mundo no representa únicamente un hito económico, sino también una señal de alarma política. “La desigualdad económica alimenta la desigualdad política y, mientras la gente común debe asumir sus efectos, los milmillonarios continúan escribiendo las reglas en su propio beneficio”, añade Ruiz. El crecimiento de la fortuna de Musk durante el último año ilustra la velocidad a la que se ha acelerado la acumulación de riqueza en la cúspide de la economía global. Según los cálculos de Oxfam, su patrimonio se habría incrementado en unos 550.000 millones de dólares (476.756 millones de euros) en apenas doce meses, lo que equivale a ganar más de un millón de dólares por minuto.La fortuna de Musk crece en un millón de dólares por minuto durante el último añoLa organización también pone el foco en el papel que han desempeñado las políticas públicas y los contratos gubernamentales en el desarrollo del imperio empresarial del magnate. SpaceX obtiene aproximadamente una quinta parte de sus ingresos del Gobierno federal estadounidense y mantiene una estrecha relación con las administraciones públicas a través de contratos vinculados a defensa, exploración espacial y tecnología. El debate alcanza una cuestión más amplia: hasta qué punto una concentración de riqueza sin precedentes puede afectar al funcionamiento de las instituciones democráticas. Oxfam sostiene que las personas más ricas tienen miles de veces más probabilidades de acceder a posiciones de influencia política que el resto de la población y advierte de que esa capacidad de influencia acaba traduciéndose en normas y decisiones favorables a quienes ya concentran el poder económico.Según la organización, una tasa del 10% sobre la fortuna de Musk permitiría recaudar recursos suficientes para sacar de la pobreza extrema a más de 800 millones de personas durante un año. Mientras tanto, los mercados observan expectantes el estreno bursátil de SpaceX.