SpaceX, la compañía aeroespacial y de Inteligencia Artificial (AI) fundada por Elon Musk, protagoniza este viernes la mayor y, probablemente, la más sonada salida a bolsa de la historia. Aunque ya es el hombre más rico del mundo, la llegada de SpaceX a Wall Street va provocar que, si se cumple el guion previsto (y todo hace indicar que sí), Musk pase a una dimensión desconocida: ser la primera persona de la historia en acumular una fortuna de más de un billón de dólares (870.000 millones de dólares). PublicidadEse es el cálculo que hace Oxfam, la confederación internacional formada por 19 organizaciones no gubernamentales, que asegura que a partir de ahora Musk concentrará entonces más que la riqueza conjunta del 46% más pobre de la humanidad, 3.800 millones de personas. En el último año, la riqueza del magnate habrá crecido 550.000 millones de dólares (477.550 millones de euros). El dueño de SpaceX se habrá embolsado un millón de dólares por minuto durante los últimos 365 días."Que la fortuna de Elon Musk supere el billón de dólares marca un hito sin precedentes en el avance del poder de la oligarquía y un día oscuro para la democracia", explica Susana Ruiz, responsable de Justicia Fiscal de Oxfam Intermón, la filial española de Oxfam. Oxfam mantiene que Musk se aprovecha de sus estrechos vínculos con el poder para enriquecerse aún más. SpaceX obtiene una quinta parte de sus ingresos del Gobierno federal de Estados Unidos, dice la ONG. También asegura que su salida a bolsa "llenará los bolsillos" de funcionarios de la Administración Trump, así como de empresas de capital de riesgo, personas con conexiones políticas y altos ejecutivos de la compañía. Sin embargo, Musk ha reservado un hueco para los pequeños inversores, que en estos días previos han mostrado bastante interés en la Oferta Pública Inicial (OPI) de SpaceX. Los inversores individuales de España y otros seis países europeos pueden participar hasta el 10% de la colocación de las nuevas acciones. Otro tanto sucede con los inversores individuales en Estados. Este porcentaje es inusualmente alto para una empresa que se estrena en bolsa. PublicidadDe hecho, el entusiasmo de los inversores, grandes o pequeños, por SpaceX es notable. El mercado da por hecho que el bautismo bursátil de la operación tendrá exceso de demanda y que los inversores estarán dispuestos a adquirir más títulos de los 555,55 millones que se ponen a la venta. Y eso que, como ha expuesto en su plan financiero, la empresa no va a pagar dividendos en efectivo a los titulares de sus acciones, al menos los primeros años. Imitar la estrategia seguida con TeslaLa intención de Musk pasa por retener el beneficio para financiar el crecimiento del negocio de SpaceX, que demanda fuertes inversiones en capital. La estrategia, en realidad, es aumentar el valor de la acción. Generalmente, las entidades que no pagan dividendos suelen aumentar su valor a un ritmo más rápido que las que sí lo hacen. Con Tesla, Musk ya ha hecho lo mismo: la empresa empezó a cotizar en el índice Nasdaq en 2010, pero nunca ha pagado dividendos a sus accionistas.Esa estrategia le ha funcionado al magnate. El fabricante de coches y de robots ya vale 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros) y pretende incrementarlo significativamente en la próxima década. En el caso de SpaceX, las previsiones apuntan que su valor de mercado se situará en torno a 1,77 billones de dólares (1,54 billones de euros) en su debut bursátil, lo que la colocaría entre las diez mayores cotizadas del mundo nada más aterrizar en el parqué de Wall Street. Actualmente, está valorada en 800.000 millones de dólares (692.300 millones de euros). PublicidadY de ahí hasta el infinito: en otoño de 2025, Tesla anunció su intención de desarrollar su negocio y elevar el valor de la compañía hasta los 8,5, unos 7,2 billones de euros en una década. Nadie se atreve a pronosticar cuánto podría revalorizarse SpaceX siguiendo esta estela.Hay otra estrategia que también le ha funcionado a Musk con Tesla y que pretende replicar con SpaceX: mantener el control de la empresa. En Tesla, Musk tiene todo el poder a pesar de que actualmente posee solo el 16% de las acciones, aunque es muy posible que llegue a controlar el 25%. Como señaló The New York Times, "aunque no es ni por mucho una mayoría, sería muy difícil aprobar medidas a las que él se opusiera". "Socava la democracia accionarial"Y en SpaceX va a pasar lo mismo: a pesar de abrirse al mercado financiero, Elon Musk mantendrá el control sobre la empresa con un derecho de voto cercano al 84% de las acciones. Porque él va a vender acciones, pero no el poder. Esto se debe a que las acciones que se ponen a la venta (Clase A) otorgan un derecho de voto por título, mientras que las acciones Clase B en manos de Musk cuentan con 10 votos por acción y el derecho de nombrar a la mayoría del consejo de administración.Esta es la actitud que critica abiertamente Oxfam. La ONG considera que SpaceX ejemplifica "una empresa que concentra poder y riqueza, ofreciendo una rendición de cuentas limitada". Oxfam también enfatiza cómo el control dominante de Elon Musk, posibilitado por esa estructura de acciones de múltiples clases, "socava la democracia accionarial y debilita la supervisión". A pesar del gran entusiasmo del mercado por su salida a bolsa, el informe concluye que "la estructura y las prácticas de SpaceX refuerzan la desigualdad al beneficiar desproporcionadamente a los directivos y a los inversores con conexiones políticas, transfiriendo los riesgos financieros, sociales y ambientales al público en general".
El hombre del billón de dólares: Musk acumulará una fortuna inédita con la salida de SpaceX a bolsa
El apetito voraz de los inversores













