11/06/2026 06:00 Actualizado a 11/06/2026 09:17 León XIV estuvo en Barcelona y bendijo la torre de Jesús de la Sagrada Família, un portento que se proyecta hacia el cielo de la ciudad y convierte la basílica en la iglesia más alta del mundo: 172,5 metros. Robert Francis Prevost la inauguró “con corazón agradecido”, y evocó “el centenario de la muerte del venerable Antoni Gaudí, el arquitecto de Dios ”, tras una misa trufada de simbolismo en la que el ruido político del exterior no tuvo felizmente cabida. El Papa ensalzó la basílica como “signo de unidad y concordia”, y llamó a los fieles a demostrar que “la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios”.Hubo esplendor vaticano en la liturgia, pero contenido, como si no hiciera falta cargar las tintas porque el escenario rebosa ya de alcance y significado.León XIV ‘vio’ la torre de Jesús de la Sagrada Família a través del tacto de una maqueta relatado por una niña invidenteLa torre de Jesús es altísima, aunque no más que Montjuïc, pues Gaudí la mantuvo deliberadamente por debajo de las medidas de la montaña barcelonesa, ya que la obra humana no debía competir con la creación divina. La torre de Jesús es altísima; se divisa desde cualquier punto de esta urbe mediterránea en la que el declive social de la fe católica coexiste con el ímprobo esfuerzo por terminar de construir un edificio religioso que es ya un icono global y un imán de multitudes.La torre de Jesús es altísima, sí, pero cercana y palpable tal como transmitió al Papa y a los reyes Felipe VI y Letizia la protagonista del momento no litúrgico más memorable. Valentina Sánchez Cedres, una niña invidente de 13 años, que solo puede distinguir luces y sombras, les explicó en el patio de la basílica cómo las personas con discapacidad visual se valen del tacto para percibir la belleza. “Las personas podemos tener imágenes mentales a través del tacto sobre las cosas”, relataba Valentina con aplomo, mientras iba palpando una maqueta de la torre de Jesús y enumeraba con precisión cada uno de sus elementos arquitectónicos. Luego obsequió a León XIV con un dibujo de la torre, en el que ella plasmó cómo percibe la estructura a través de la sensibilidad de sus manos. El Papa correspondió regalándole un rosario.Valentina Sánchez, explicando al tacto la torre de Jesús a León XIV, los reyes Felipe VI y Letizia; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el president de la Generalitat, Salvador Illa FRANCISCO GÓMEZ/ CASA DEL REYEl modo en que Valentina hacía suya la torre imaginada por Antoni Gaudí dice mucho de los destellos de la obra del arquitecto de Dios , actualmente en proceso de beatificación. Robert Prevost habló de la “elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz” de la Sagrada Família y reflexionó sobre cómo, “en este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización”.Casi 4,9 millones de turistas pasaron el año pasado por la Sagrada Família, el monumento más visitado de España, y la Iglesia católica aspira a que la luz de Gaudí atraiga más allá del turismo y contribuya a engrosar las filas de creyentes.Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia