La sesión constitutiva de la XIII legislatura andaluza no ha arrojado una primera foto de acercamiento entre el Partido Popular y Vox para investir presidente de la Junta a Juan Manuel Moreno. O tal vez sí, ya se verá cuando se reanuden las negociaciones. El partido de Santiago Abascal lo fía todo a entrar en el futuro gobierno con una consejería de peso y no ha planteado batalla por un puesto en la Mesa de la Cámara en la que el PP tendrá mayoría absoluta, pese a que no la logró en las elecciones del pasado 17 de mayo.El PP ha copado cinco de los siete puestos del órgano de gobierno del Parlamento, en la que el PSOE ha mantenido sus dos representantes. Ningún acuerdo ha habido entre los cinco grupos. Cada uno ha votado a sus candidatos a las vicepresidencias y secretarías, no se han prestado los votos, como ha ocurrido en otras ocasiones. Y la pura aritmética se ha impuesto. Así el PP, que sacó 53 escaños, dos menos de la mayoría absoluta (55), tiene la presidencia, dos vicepresidencias y dos secretarías. El PSOE, con 28 diputados, tiene una vicepresidencia y una secretaría. Es una Mesa bicolor con un Parlamento que tiene cinco grupos.Este órgano es una pieza clave en el engranaje parlamentario porque decide el orden del día de los plenos, marca los ritmos y las prioridades y da o quita oxigeno a los grupos parlamentarios. Jesús Aguirre (Córdoba, 70 años), que durante la anterior legislatura bloqueó dos años la celebración de un debate monográfico sobre la sanidad, se mantiene como presidente del Parlamento, lo que significa una apuesta clara del líder del PP por la continuidad. También siguen los mismos miembros del PP de la Mesa anterior y mantendrá a su portavoz, Toni Martín, y portavoz adjunto, Pablo Venzal, en el grupo parlamentario.Con la actual composición de la Mesa no sería posible la constitución de comisiones de investigación, como piden el PSOE y Vox sobre los cribados del cáncer de mama. Aguirre salió elegido con los apoyos del PP, pero sin votos en contra. Los grupos que no han obtenido representación (Vox, Adelante y Por Andalucía), sí tendrán un asiento en la Mesa porque así lo determina el Reglamento de la Cámara. Tendrán voz, pero no voto.Pero lo que han elegido este jueves los diputados puede que sea efímero. Todo dependerá de cómo avancen las negociaciones entre el PP y Vox. Hasta ahora solo ha trascendido un encuentro de apenas una hora entre Moreno y el portavoz de Vox, Manuel Gavira. Fuentes del PP confían en que la semana que viene se producirán avances.Dirigentes populares dan por hecho el acuerdo con Vox y solo ven dos interrogantes: si la ultraderecha entra o no en el Gobierno y si el acuerdo se alcanzará en el mes de julio o en septiembre. Si el pacto se produce es muy posible que la composición de la Mesa cambie para dar entrada con voz y voto a Vox, y la foto del no acuerdo de hoy mute en otra cosa. El PP ha pasado de clamar por un gobierno en solitario, esgrimiendo que Moreno está a solo dos escaños de la mayoría absoluta y que su situación es muy diferente a la de los presidentes de Extremadura, Aragón y Castilla y León, a hablar de gobierno de estabilidad.Al contrario que en las negociaciones que ha habido en otras comunidades, especialmente en Extremadura, los encuentros de los ultras con el PP no están dominados por el griterío externo ni las amenazas. “Somos humildes, sabemos la proporción que tenemos”, dijo Gavira días atrás, claro que en privado se oyen expresiones más duras como la de “le haremos sudar sangre a Moreno”. Los de Vox insisten en que quieren hablar primero de políticas y luego de puestos. Y sus políticas se centran en la propuesta racista de la prioridad nacional, de la que el presidente andaluz renegó durante la campaña electoral. Todo el personaje político de Moreno desde que asumió la presidencia de la Junta en enero de 2019 se basa en un perfil centrista, moderado y dialogante que puede saltar por los aires si asume las tesis de Vox.El presidente del Parlamento dispone de 15 días hábiles para culminar la ronda de contactos para la investidura, pero no tiene fijado ningún plazo para convocar la fecha del pleno. Cuando se produzca la primera votación es cuando empieza a correr el reloj y si en dos meses no se ha elegido al presidente, se repetirían las elecciones. Esta coyuntura se ve ahora lejana, pero no es descartable si todo se tuerce.Como viene siendo habitual en el Parlamento andaluz, algunos diputados juraron o prometieron sus cargos añadiendo coletillas que iban más allá del acatamiento de la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Los de Vox añadieron “por España”, los de Adelante apostaron por una Andalucía libre y soberana y los de Por Andalucía incorporaron proclamas por la sanidad pública y la dignidad de los trabajadores
El PP controlará con mayoría absoluta el Parlamento andaluz que no obtuvo en las urnas
Los populares y Vox no alcanzan un acuerdo para la elección de la Mesa de la Cámara











