PP y Vox todavía están en la casilla de salida en Andalucía. A pesar de los contactos previos y el encuentro de Juanma Moreno y Santiago Abascal en la recepción al papa León XIV en el Palacio Real, los populares y sus potenciales socios no han empezado aún a hablar sobre la investidura del ahora presidente de la Junta en funciones. El PP ha gestionado los tiempos con cierta calma, para desesperación de Vox, pero la legislatura arranca este jueves y eso obliga a las dos formaciones a poner las cartas encima de la mesa cuando está cerca de cumplirse un mes desde las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo. "Los andaluces han hablado con claridad y quieren un gobierno de Juanma Moreno", dijo este lunes Antonio Repullo, secretario general del PP andaluz y uno de los componentes del equipo popular que se encargará de las conversaciones. El dirigente cordobés dejó claro que su jefe "tiene una mayoría solvente" y que Andalucía "no puede convertirse en un espacio de ruido". Repullo, que fue el jefe de la campaña del PP el 17-M, sentó así las bases de lo que quiere su partido en estos momentos: un acuerdo que permita a Moreno gobernar sin sobresaltos, es decir, un pacto de legislatura que garantice la aprobación de los presupuestos con cierta normalidad. El hombre de confianza de Juanma Moreno evitó, eso sí, hablar de un gobierno en solitario, que es lo que siempre han querido en el PP dada la aritmética que salió de las urnas. Los populares ganaron 170.000 votos, pero se dejaron un par de puntos porcentuales y cinco escaños, lo que los coloca a dos asientos de la mayoría absoluta. Vox, por su parte, creció un 0,3% y ganó un diputado hasta llegar a los 15. A pesar del tropezón, en el PP están satisfechos con su resultado. Y en Génova recuerdan que la "potencia" electoral de Moreno es mayor que la de sus colegas que se examinaron antes que él en Extremadura, Aragón y Castilla y León. "Es una mayoría simple, pero contundente". En Vox hasta ahora se han negado a hablar de "sillones" y centran sus peticiones en las políticas que quieren incluir en los ejes del próximo Gobierno andaluz, ya sea desde dentro o desde fuera. Eso no significa que se hayan resignado a no entrar en San Telmo, pero es un asunto que parece ahora secundario. Su empeño actual pasa por enfatizar que su fuerza electoral no es menor. "No tenemos dos escaños, tenemos quince. Y no se trocean", indican fuentes de la cúpula de Vox, aunque sin mucho más detalle. Los postulados que pretenden incluir en la agenda del próximo Ejecutivo andaluz sí son públicos, porque son los que ya han llevado a las citadas tres comunidades que celebraron comicios entre diciembre y marzo, pero también en la Comunidad Valenciana tras el reciente pacto de presupuestos con Juanfran Pérez Llorca. La consabida prioridad nacional estará encima de la mesa, pero también una rebaja fiscal, ayudas al campo, el control de la inmigración, la gestión de los menores extranjeros no acompañados o el recorte a las subvenciones a la patronal y los sindicatos. La política tributaria o el apoyo al sector primario no serán un problema para Moreno, pero los otros tres elementos serán motivo de discusión. ¿Qué papel jugará Génova en las conversaciones que están por comenzar? Depende de a quién se le pregunte. En Madrid, el PP insiste en que su planteamiento es el mismo que en el resto de territorios. No en vano en el equipo de Alberto Núñez Feijóo elaboraron una suerte de decálogo para coordinar la relación de sus barones con Vox. En Andalucía no se sentían apelados por aquel documento, pero la pérdida de la absoluta los ha metido de lleno en ese marco mental. Opinión En Génova hablan de un "acompañamiento en asuntos de política nacional", pero en Andalucía insisten en que las conversaciones serán de "ámbito andaluz". En el entorno de Juanma Moreno no creen que en las próximas semanas figuras como Miguel Tellado se vayan a dejar ver por Andalucía, aunque la coordinación se da por hecha. El nuevo statu quo no es cómodo para el PP andaluz, donde insisten en que fueron los andaluces quienes "dejaron claro cómo quieren que sea el modelo" cuando se les pregunta por la tutela de sus jefes en Madrid. El reparto de puestos en la Mesa del Parlamento no parece prioridad para Vox; quiere "influencia" El barón popular definió el lunes su equipo negociador y ahí estará Repullo, aunque no está claro quién más. Del lado de Vox no hay información, aunque en el PP aseguran que los contactos previos han sido a nivel andaluz, con la excepción del encuentro en el Palacio Real entre Moreno y Abascal. Según fuentes conocedoras de la charla, que duró una media hora, no hubo avances en la negociación entre los dos líderes, y todo quedó en una toma de contacto después de años de silencio, ya que los antiguos compañeros de filas no hablaban desde las elecciones de 2022. Los populares niegan que en el silencio de las últimas semanas haya habido una falta de transparencia y aluden a problemas de agenda para la tardanza en el arranque de las negociaciones. Lo que sí está claro es que deben arrancar ya para dilucidar si PP y Vox son capaces de entenderse en el primer examen, en la conformación del nuevo Parlamento. Este jueves a las 12:00, tras la toma de posesión de los nuevos diputados, se elegirá la Mesa de la Cámara, aunque distintas fuentes niegan que el reparto de puestos vaya a ser determinante en las conversaciones que deben conducir a una investidura de Juanma Moreno. Vox ha dejado claro que su voluntad es influir en las directrices del nuevo Gobierno y poco tiene eso que ver con un cargo institucional como el de la Presidencia del legislativo. En el PP no tendrían problema en hacer algún gesto si consideran que eso allanaría el camino para lograr su objetivo, que no es sólo la reelección del político malagueño. Es, sobre todo, asegurarse un pacto estable que permita a Moreno mantener la imagen de solvencia. Y eso ha sido gracias a la aprobación de un presupuesto por año desde que llegó a San Telmo, con la excepción del año 2022, cuando la ruptura con Vox le sirvió como argumento para adelantar los comicios que ganó por mayoría absoluta. PP y Vox todavía están en la casilla de salida en Andalucía. A pesar de los contactos previos y el encuentro de Juanma Moreno y Santiago Abascal en la recepción al papa León XIV en el Palacio Real, los populares y sus potenciales socios no han empezado aún a hablar sobre la investidura del ahora presidente de la Junta en funciones. El PP ha gestionado los tiempos con cierta calma, para desesperación de Vox, pero la legislatura arranca este jueves y eso obliga a las dos formaciones a poner las cartas encima de la mesa cuando está cerca de cumplirse un mes desde las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo.