Los dolores constantes, de acuerdo a la doctora Carla Méndez Losi, pueden deberse a un déficit minerales y electrolitos que resulta muy simple de restablecer.Para poner en contexto, esta doctora en biología molecular, especialista en epigenética y microbiota, resumió en una nota para el diario El Mundo: "El cuerpo tiene la sabiduría para repararse a sí mismo. Solo necesita las herramientas adecuadas para hacerlo".La conclusión viene por su propia experiencia y búsqueda personal. En el artículo mencionado relató que a sus 30 años afrontó un cáncer de mama. "Quedé con dolor crónico y declive cognitivo tras pasar por los tratamientos convencionales: no recordaba nombres o ciertas cosas", cuenta.Esa situación la llevó a investigar formas para eliminar la inflamación y potenciar la reparación celular. Luego plasmó sus hallazgos en el libro de divulgación “Despídete del dolor”, publicado por la editorial Zenith.En estas páginas explica que "la prevalencia del dolor ha dado lugar a una industria farmacéutica lucrativa, convirtiendo los analgésicos en la solución preferida. Sin embargo, en cuadros como la migraña, la artritis, la fibromialgia, el intestino irritable o la endometriosis -que tienen un componente inflamatorio- los hábitos de alimentación puede ayudar a reducir en forma considerable el dolor".Descartando por completo de las soluciones mágicas, en la nota de El Mundo aclara con énfasis: “Los fármacos son una estrategia ante una crisis. Pero cuando los dolores se cronifican hay que ir a la raíz del problema que lo está ocasionando”.En este sentido, completa que “un porcentaje considerable de los dolores frecuentes se debe a la deshidratación. A veces nos faltan minerales y electrolitos en el cuerpo y puede llevar 15 días o un mes poder superar esa deficiencia”.Para volver a los niveles óptimos, su recomendación es “atender la sensación corporal. Cuando tenemos sed, ya estamos deshidratados”. La medida recomendada es un litro y medio de agua al día. Mejor, si es filtrada, ya que de esta forma se elimina el cloro.Una dieta antiinflamatoriaPero este no es un consejo aislado. Méndez Losi se despega de la idea de ciertos alimentos milagrosos. En cambio, propone dejar por completo los alimentos ultraprocesados, el azúcar blanca y las harinas refinadas. En su lugar, privilegiar la comida real -en especial, los vegetales de distinto tipo.“No hay un solo alimento que vaya a generar una respuesta antiinflamatoria en el cuerpo cuando tenemos muchas cosas que generan inflamación. Ni la cúrcuma ni el jengibre, la hoja verde, el arándano o la granada generarán por sí solos un impacto”.“Si no que la unión de muchos de estos alimentos de colores durante el día harán que el cuerpo responda mejor a los procesos de limpieza, desintoxicación y reparación celular”, completa la doctora en biología.Vale destacar que esta información es orientativa y no suplanta las indicaciones médicas. Ante una situación puntual de salud, es importante consultar a un especialista matriculado.