El “milagro español del libro” continúa. El sector editorial creció en 2025, por duodécimo año consecutivo, hasta alcanzar una facturación de 3.138 millones de euros. Es el récord solo superado por la cifra de 2008, año en el que comenzó la actual policrisis y que precedió a una época de bajada hasta 2014. Desde entonces, en esos 12 años, se acumulan 942 millones de crecimiento, lo que supone un aumento del 43%. Los datos se extraen del Avance del Informe de Comercio Interior del Libro de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), presentado que este jueves en la biblioteca pública Eugenio Trías, el entorno geográfico y temporal de la Feria del Libro de Madrid. “Nos estamos poniendo a los niveles de otros países desarrollados de la OCDE”, celebró Manuel Moreno, presidente de la FGEE. Las ventas de libros, en todos los formatos, crecieron un 3,3% con respecto al año anterior, empujadas, sobre todo, por los libros de ficción para adultos (principalmente novela contemporánea) y por la literatura infantil y juvenil, que creció un 17%. Supone más del 20% de la facturación total, a pesar del extendido cliché de que los jóvenes no leen, los datos dicen que son la franja de edad que más lo hace. “Tenemos un futuro esperanzador, porque, desde que nacen los hijos, las familias están comprando libros”, dice Moreno. En la adolescencia se registra una caída, por las compresibles distracciones de una edad tan turbulenta, pero no baja del 70% de lectores. “Sigue siendo una de las franjas que más lee”, añade el presidente. De hecho, las franjas más mayores son las que menos leen. Y las mujeres suelen superar a los hombres como lectoras en todas las edades, fenómeno que se retroalimenta con el actual auge de la literatura escrita por mujeres. El tercer grupo más leído, después de ficción y literatura infantil y juvenil, es la no ficción. También es donde más títulos se publican, y aun así cae un 9,2%. La anomalía podría atribuirse a la piratería, la fotocopia, la descarga, aunque no hay datos que lo refrenden. El cómic y similares solo representa un 3% de la facturación total, pero ha experimentado un muy notorio crecimiento del 38% respecto al año anterior, según explica el informe, que ha estado al cargo del investigador Roberto Corral. Se publicaron 89.107 títulos (61.800 son en papel, 27.300 en digital) a un precio medio de 15 euros, que se mantiene muy estable. “Un precio muy razonable para sustentar este crecimiento”, señala Corral. Sobre todo, teniendo en cuenta la inflación y la subida de materias primas como el papel. “Esa estabilidad en los precios del libro se debe a los malabarismos de los editores, eso también es un milagro”, bromea Moreno. Las librerías y cadenas de librerías aguantan como principales canales de distribución, con un 60,6% de las ventas, aunque las librerías independientes estén sufriendo el fuerte envite de la especulación inmobiliaria y la subida absurda del alquiler de los locales. Y aunque el libro impreso se mantiene como rey indiscutible de la lectura (no como sus primos hermanos, los formatos físicos de música o audiovisual, arrasados por lo digital), el formato electrónico libresco aumenta su facturación un 5,3% hasta llegar a los 173,9 millones de euros. Supone ya un 5,6% de la tarta editorial. “Los audiolibros experimentan crecimiento, muy adaptados a nuevos estilos de vida, como escuchar audios cuando uno está haciendo deporte o conduciendo”, dijo Corral. Aún suponen solo un 0,5% de la facturación total. “Podemos hablar de un fenómeno ibérico que incluye a Portugal [que creció este año más del doble que España, un 8%]: los países más meridionales de Europa hemos mantenido una media del 6% de crecimiento desde la pandemia, más que los otros países europeos, que incluso registran retroceso en Alemania y Francia”, dice Moreno.Cuando algo crece durante mucho tiempo, está en el espíritu humano preguntarse cuando parará. El avance demográfico (cuando todas las generaciones sean lectoras) o la crisis de atención provocada por la tecnología pueden estabilizar el mercado en un futuro a medio plazo. “No es nuestra labor adivinar el futuro”, bromea Moreno. Según señala, todavía hay margen para acercarse a países como Alemania en términos de compra y lectura. “Tenemos un horizonte de progreso”, concluye Moreno.
El “milagro español del libro” no para: “Tenemos un horizonte de progreso”
El sector editorial creció en 2025, por duodécimo año consecutivo, hasta alcanzar una facturación de 3.138 millones de euros. Es un récord solo superado por la cifra de 2008








