El multimillonario Mike Ashley, propietario de Frasers Group, ha lanzado una opa (oferta pública de adquisición) para comprar el 74% de las acciones de Hugo Boss, en la que ya es el principal accionista con un 26%, por unos 2.000 millones de euros, con el objetivo de añadir una marca de moda más a su creciente cartera de firmas. El propietario de House of Fraser y Sports Direct ha presentado una oferta en efectivo de 38 euros por acción por la marca alemana conocida por sus trajes de alta gama, ropa informal y ropa interior. Esto supone una prima del 4% sobre el precio de cierre del miércoles. La noticia hizo que las acciones de Hugo Boss subieran hasta un 7% este jueves, el nivel intradía más alto desde diciembre. Hugo Boss afirma que “examinará a fondo” la oferta no solicitada de Frasers, cuyas acciones cayeron casi un 2% en las primeras operaciones del jueves en Londres. La propuesta de Frasers, que valora a Hugo Boss en 2.700 millones de euros en total, parece oportunista y es poco probable que los accionistas la acepten dada la escasa prima, según afirma Charles Allen, analista de Bloomberg Intelligence. “No está claro qué medidas podría tomar Frasers para acelerar la recuperación” de la marca de moda alemana, que está intentando remontar tras verse afectada por la débil demanda en China y la persistente debilidad en la ropa de mujer. Aun así, es poco probable que surjan contraofertas alternativas, según señaló el analista de Bankhaus Metzler, Felix Dennl, en una nota. El precio de la oferta también se sitúa por debajo de algunos de los niveles a los que el director ejecutivo de Hugo Boss, Daniel Grieder, compró acciones durante su mandato, entre ellas, una operación de enero de 2023 a un precio medio de 56 euros por acción y una compra de enero de 2024 a poco menos de 59 euros.Frasers, cuya propiedad mayoritaria pertenece a Ashley, lleva mucho tiempo vendiendo productos de Hugo Boss en sus tiendas y por Internet. El año pasado, el director ejecutivo de Frasers, Michael Murray, que es yerno de Ashley, se incorporó al consejo de supervisión de Boss. La propiedad total otorgaría a Frasers el control directo sobre la estrategia y la asignación de capital tras el enfrentamiento entre ambas empresas en los últimos meses. Frasers amenazó el año pasado con votar en contra de cualquier propuesta de dividendo para los accionistas de Boss, argumentando que el efectivo debería invertirse en crecimiento a largo plazo. También afirmó el año pasado que ya no apoyaba al presidente del consejo de supervisión Stephan Sturm, postura que revirtió el martes.En la comunicación del miércoles, Frasers afirma que “sigue apoyando” tanto a Sturm como a Grieder. La participación de Frasers en Hugo Boss consiste en una combinación de acciones en cartera y opciones que se consolidarán en los próximos dos años. Los analistas de Morgan Stanley sugieren que Frasers podría estar intentando aumentar su participación sin desencadenar una oferta pública de adquisición obligatoria, comparando la situación con la “oferta pública de canje voluntaria” de UniCredit que elevó su participación en Commerzbank por encima del umbral del 30% sin llegar a una adquisición total. “Observamos que se pueden establecer algunas similitudes plausibles con UniCredit y Commerzbank, y que podrían tener como objetivo cumplir con los requisitos normativos al tiempo que proporcionan a Frasers una mayor flexibilidad”, escribió Grace Smalley, analista de Morgan Stanley, en una nota a sus clientes. Frasers, propietaria de la sastrería londinense Gieves & Hawkes, así como de marcas deportivas como Slazenger, tiene fama de adquirir participaciones importantes en otros minoristas y de utilizar a menudo esa participación para influir en las decisiones a nivel del consejo de administración. Recientemente ha mostrado interés en la marca deportiva alemana Puma, que atraviesa dificultades. Su implicación ha dado lugar con frecuencia a enfrentamientos. En una disputa con la cadena de moda rápida online Boohoo Group, Frasers acusó al cofundador y presidente ejecutivo Mahmud Kamani de arruinar el valor de la compañía e intentó destituirlo como consejero. También intentó impedir que Boohoo cambiara su nombre por el de Debenhams a principios de este año.En Hugo Boss, Grieder ha racionalizado la gama de productos y ha endurecido el control de costes. Es su segundo intento de reflotar la empresa desde que asumió el cargo en 2021. Frasers se ha negado a hacer comentarios más allá de lo incluido en la documentación presentada.