Editorial Expansi�nActualizado 11

JUN.

2026 - 12:24El ministro de Hacienda, Arcadi Espa�a, en el Congreso de los Diputados.J.J.GuillenEFES�nchez ultima pagos hist�ricos a sus socios para conseguir el s� a los nuevos Presupuestos.Pese a las evidentes dificultades para lograr los apoyos parlamentarios necesarios para poder sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2027, Pedro S�nchez no tira la toalla. Su plan pasa por presionar al m�ximo a sus aliados de investidura, de forma que tengan muy dif�cil negar su voto favorable a unas cuentas p�blicas con desembolsos r�cord, tal como recog�a la orden ministerial para elaborar las cuentas del pr�ximo ejercicio. El primer paso para ello ser� presentar un l�mite de gasto no financiero in�dito hasta la fecha gracias a la hist�rica recaudaci�n fiscal obtenida imponiendo sobre familias y empresas una carga de impuestos asfixiante. As�, los contribuyentes volver�an a ser los paganos de los acuerdos del Gobierno con los partidos minoritarios para prolongar la legislatura todo lo posible. Esta secuencia ya la ha seguido en los ejercicios anteriores, sin �xito, pero este a�o la sucesi�n insoportable de esc�ndalos de corrupci�n que afectan a colaboradores y familiares hace que para S�nchez sea inasumible disolver las Cortes, como le han reclamado el PNV y Junts. Frente a ello, activar la tramitaci�n habitual de los Presupuestos le permite volver a ganar tiempo para recomponer lazos con quienes le han sostenido en el poder hasta ahora a�n a costa de ahondar la crisis institucional provocada por su manera de gobernar sobrepasando los l�mites constitucionales y con ataques continuos a los organismos independientes y el poder judicial. S�nchez sabe que sus socios van a exprimir su extrema debilidad pol�tica, pero parece preferir pagar el alt�simo precio en t�rminos econ�micos y de convivencia que le van a pedir los nacionalistas antes que convocar a los espa�oles a las urnas para que decidan el rumbo que debe tomar el pa�s. La inminente revisi�n del cuadro macroecon�mico en el que se basan las Cuentas P�blicas aprovechando la mejora de las estimaciones para nuestra econom�a de la mayor�a de los organismos internacionales, pese a la incertidumbre geopol�tica que nubla el horizonte inmediato, ser� la plataforma para propiciar ese despilfarro nunca visto. De nuevo, La Moncloa orillar�a la correcci�n a�n pendiente de los desequilibrios fiscales arrastrados desde la pandemia -una deuda superior a 1,7 billones de euros y un d�ficit presupuestario anual del 2,39% del PIB si se incluyen las ayudas por la dana de Valencia, pese a los ingresos r�cord- en favor de las d�divas de car�cter clientelar.Opini�nEditorialeconom�a