Agencias 11/06/2026 11:37 Actualizado a 11/06/2026 11:51 Un tribunal tailandés condenó este jueves a muerte a dos miembros de la minoría musulmana uigur de China por un atentado con bomba perpetrado hace más de una década en el que murieron 20 personas y más de 120 resultaron heridas. Yusufu Mieraili y Bilal Mohammad fueron detenidos poco después del atentado del 17 de agosto de 2015 contra el santuario de Erawan, en Bangkok un popular destino turístico, especialmente entre los visitantes procedentes de China. Los uigurs son, en su mayoría, musulmanes suníes de lengua turca que constituyen el grupo étnico minoritario más numeroso de la provincia de Xinjiang, situada al noroeste de China. En las últimas décadas se ha producido una migración masiva de chinos han (la etnia mayoritaria de China) hacia Xinjiang, supuestamente orquestada por el Estado para diluir la población minoritaria de la zona.El ataque tuvo lugar pocos semanas después de que la junta militar que entonces gobernaba Tailandia enviara forzosamente a 109 uigures a China, donde esta minoría musulmana enfrenta una represión cultural y religiosa, según organizaciones de defensa de derechos humanos.Lee tambiénMuchos uigures intentan escapar de la persecución y el estricto control en China con la ayuda de traficantes profesionales. Tailandia deportó a 40 solicitantes de asilo uigures de vuelta a China en el 2025, lo que suscitó críticas internacionales.Los dos hombres fueron condenados de diversos delitos, entre ellos asesinato, intento de asesinato y posesión ilegal de materiales explosivos. Supuestamente, se les relacionó con el atentado mediante vídeos, huellas dactilares y otras pruebas. Cuatro jueces presidieron la sentencia en el Tribunal Penal del Sur de Bangkok.El tribunal dictaminó que los dos eran culpables debido a las pruebas abrumadoras en su contra y a que no pudieron aportar pruebas sustanciales que demostraran lo contrario. “Lloro por Tailandia -dijo Mieraili- no se me ha hecho justicia… Pido al pueblo tailandés que me ayude”. Según su abogado, Mieraili aprendió tailandés mientras estaba detenido. El juicio se retrasó en repetidas ocasiones debido a las dificultades para encontrar traductores adecuados. Los condenados afirmaron haber sufrido malos tratos y torturas en prisión tras su detención. Sin embargo, los jueces afirmaron este jueves que no había pruebas de tortura y que los investigadores no parecían haber coaccionado las confesiones.En el 2023, la Federación Internacional de Derechos Humanos, con sede en Francia, presentó una petición ante las Naciones Unidas en la que denunciaba numerosas violaciones de los derechos humanos y del debido proceso, incluida la falta de fundamento jurídico para las detenciones y el trato discriminatorio.La policía ha declarado que cree que Mieraili detonó la bomba pocos minutos después de que, supuestamente, Bilal dejara una mochila con el artefacto en el santuario.
Dos uigures condenados a muerte por el atentado del 2015 en Bangkok
El ataque contra el santuario turístico Erawan dejó 20 muertos y 120 heridos










