La astrofísica estadounidense Sara Imari Walker pertenece a la clase de científicos que deciden pensar “fuera de la caja” ante los problemas que parecen irresolubles. Para afrontar la búsqueda de vida extraterrestre y el origen de la vida, ella y el químico británico Lee Cronin han decidido borrar de la pizarra todo lo que sabíamos y repensar la cuestión a partir de un nuevo enfoque. La actual definición de vida, confiesa Walker, le resulta muy “irritante” desde sus tiempos de estudiante porque conduce a un callejón sin salida.
Para encontrar respuestas, Walker y Cronin han elaborado la llamada “teoría de los ensamblajes”, que describe todos los objetos que existen en el universo no como conjuntos de átomos en el espacio, sino por el historial que ha permitido su formación. En lugar de buscar moléculas orgánicas como las que forman la vida en la Tierra, proponen, debemos ampliar nuestra visión y poner el foco en la complejidad, sean cuales sean los ingredientes. Hablamos con Walker durante su visita a Madrid, invitada por la Fundación Sicómoro para dar la conferencia anual de la Cátedra Sicómoro-URJC en Sistemas Complejos.
Por favor, explíqueme por qué usted y yo tenemos cuatro mil millones de años. No nos veo tan mayores.







