Verano de 1955. La puerta del estudio se abre de una patada y entra un hombre alto, robusto, con gafas oscuras y un traje gris. Pone las manos en las caderas, infla el pecho y suelta una declaraci�n irrefutable a los presentes: �S�, soy yo�. Hay una chica irlandesa que no puede pagar los siete chelines y seis peniques que cuesta la sesi�n. �l oye su lamento y dice: ��Irlandesa? Yo te pago las fotos, un regalo de un compatriota�. Se sienta para que el fot�grafo le tome el retrato, recibe unas indicaciones t�cnicas y responde con una sonrisa ancha: �El actor jodido soy yo, t� eres el fot�grafo�. Luego entra en el cuarto oscuro, contempla c�mo el revelador hace aparecer la imagen y, con un dedo lent�simo, acaricia el dorso de la mano del fot�grafo. Errol Flynn acaba de pedir su pasaporte en Passport Photo Service.Aquel fot�grafo era Dave Sharkey, exboxeador del East End reconvertido en retratista, que dos a�os antes hab�a abierto en Oxford Street un negocio con una promesa simple: revelar fotos de pasaporte en diez minutos. Su hijo Philip, que entr� en el estudio a los 16 a�os en 1973 y hered� el oficio, publica ahora en Phaidon Passport Photo Service, un �lbum que re�ne m�s de 300 retratos de los miles de rostros (entre ellos los de m�s de 800 celebridades) que pasaron por aquella silla durante 66 a�os, hasta que el negocio cerr� en 2019.La idea hab�a nacido por aburrimiento ajeno. Dave Sharkey conversaba en Wolfe's Coffee Shop, en pleno West End, cuando un americano furioso se quej� de que no pod�a conseguir su foto de pasaporte hasta el d�a siguiente y deb�a tomar un vuelo a Estados Unidos. Sharkey comprendi� que el hombre ten�a raz�n: no hab�a en Londres un lugar capaz de hacerlo en el d�a. En 1953 abri� Express Photos, y en 1957 traslad� el negocio al 449 de Oxford Street, frente a Selfridges y a un minuto andando de las embajadas norteamericana, canadiense y japonesa.La casualidad hab�a servido bien al edificio. La segunda planta hab�a albergado, entre 1877 y 1919, el taller textil de William Morris, fundador del movimiento Arts and Crafts. �Cuando subimos a esa planta en 1981, que hab�a estado ocupado por una clarividente llamada Madame Sandra, todav�a conservaba las claraboyas originales, aunque no quedara ni un retal de papel pintado�, confiesa Sharkey en conversaci�n con La Lectura. La coincidencia (el artesano del objeto �nico cediendo el local al fabricante en serie del documento estandarizado) no se le escapa: �Ven�an muchos fans de William Morris a curiosear y siempre los recib�amos con los brazos abiertos. S�, est�bamos orgullosos de aquella asociaci�n y quiz� los dioses de la creatividad anduvieran a�n jugando por all�. Seguir haciendo las fotos a mano nos hac�a sentir conectados con sus ideales�.Para saber m�sDave se hab�a casado en 1955 con Ann, bailarina profesional veterana ya del London Palladium a los 22 a�os que abandon� los escenarios para ocuparse de la recepci�n. El hermano de Ann, Peter Gilbert, entr� con 15 a�os y se retir� 50 a�os despu�s. �l constru�a a mano las ampliadoras, dise�aba los famosos sobres del estudio y resolv�a la electricidad cada vez que hab�a que mudar las instalaciones. La promesa Ready in 10 minutes, grabada en el cartel, se cumpl�a gracias a una coreograf�a industrial: negativos de cart�n con emulsi�n que se revelaban, fijaban, lavaban, secaban, ampliaban e imprim�an en ese plazo. En 1977, la Kodak Versamat aceler� el proceso con negativos de 12 cent�metros y medio por 10. Ya en 1981, una Veribrom permiti� revelar las copias en cinco minutos.Canad� exig�a que el reverso de cada copia llevara sellos con el nombre del estudio y la fecha de la sesi�n, una norma adoptada despu�s de que James Earl Ray escapara de Estados Unidos en 1968 con un pasaporte canadiense falso tras asesinar a Martin Luther King Jr. Holanda obligaba al sujeto a posar en tres cuartos de perfil, con la oreja izquierda visible. La green card estadounidense ped�a exactamente lo contrario, con la derecha. Indonesia exig�a fondo rojo; Malasia, azul. La responsable de visados de la embajada de Brasil �odiaba a los hippies y consideraba que el pelo largo afeaba a los hombres�, cuenta el libro. Ella misma prove�a al estudio de corbatas para que sus compatriotas salieran respetables y exig�a que el pelo se metiera detr�s de las orejas. Cada pasaporte era una peque�a etnograf�a estatal.En 2006, con la llegada del pasaporte electr�nico, la fotograf�a qued� normalizada: cara al frente, expresi�n neutra, sin sonrisa, sin gafas, sin pelo cerca de los ojos. �Se perdi� mucha creatividad. Como apreciamos en las im�genes antiguas, pod�amos captar la personalidad del sujeto. Algunos sonre�an, otros mostraban seriedad, pero ninguno una expresi�n neutra�, recuerda Sharkey, sin dramatismo. �Los holandeses comentaban que, tras 103 a�os de tradici�n del perfil izquierdo, algo �nico de ellos se hab�a perdido�. El retrato de pasaporte, que antes admit�a una sonrisa de Chaka Khan o una pose elegida de Kenneth Williams, se convirti� en prueba forense.Para Philip Sharkey la p�rdida fue tambi�n t�cnica: sus objetivos de enfoque suave y su iluminaci�n cuidada operaban como un Photoshop ben�volo y artesanal. �Muchos de los famosos no se hab�an sometido todav�a a cirug�a pl�stica ni a retoques digitales. Depend�an de nuestro objetivo de enfoque suave y de nuestra iluminaci�n cuidada. Y el oficinista de Croydon recib�a exactamente el mismo tratamiento�."Cuando fotografi� a Ringo Starr intent� darle la mano y �l, en un gesto romano, me cogi� el antebrazo"El pasaporte hac�a iguales a Muhammad Ali y al desconocido. Ali entr� acompa�ado de su agente, Gene Kilroy, en una visita que Dave Sharkey recordar�a toda su vida. Pidi� varias copias y firm� cada una para los clientes que esperaban y para el personal de la embajada de Estados Unidos, a la que se dirig�a despu�s por North Audley Street. Cuando vio la pared con retratos enmarcados de antiguos clientes c�lebres, grit�: �Quitad eso y poned solo una foto grande m�a... I am the greatest!�. Uri Geller, llegado en 2002, percibi� �una vibraci�n positiva muy especial� subiendo las escaleras y, antes de irse, dobl� la �nica cuchara del estudio con el pulgar y el �ndice; la firm� y la dej� como regalo para el viejo Dave. Roman Polanski (tres d�as despu�s de casarse con Sharon Tate y mientras rodaba La semilla del diablo) lleg� en enero de 1968 y se encontr� el estudio desbordado. Peter, que sab�a de su afici�n por la fotograf�a, le invit� al cuarto oscuro a revelar e imprimir sus propias copias. Lo hizo encantado.�Cuando fui a fotografiar a Ringo Starr a su apartamento, cerca de Kings Road, record� haber le�do que nunca daba la mano al saludar a la gente, pero cuando me dej� entrar se acerc� tanto que involuntariamente, intent� estrecharle la mano y �l, con un gesto romano, me agarr� el antebrazo�, recuerda Sharkey. Bill Murray esper� sus copias leyendo un libro hasta que dos chicas americanas entraron y gritaron su nombre. Entonces, levant� el libro a la altura de los ojos y sigui� leyendo, parapetado tras �l. Chris Eubank, campe�n mundial de peso supermediano, exigi� en una visita que su retrato se colocara entre los de Terry-Thomas y Alastair Sim. �Podemos ponerle al lado de Terry-Thomas�, contest� Peter, �pero Alastair Sim nunca vino y est� muerto�. Christina Onassis lleg� precedida de un equipo de seguridad que rastre� las ventanas y el balc�n del estudio. La heredera jug� luego con un ni�o en la sala de espera y nadie en el local reconoci� a la mujer m�s rica del Egeo. Hughie Green, presentador canadiense, fue probablemente el cliente m�s fotografiado de la historia del local.Aquella convivencia diaria con la fama exig�a un pacto t�cito de discreci�n. En 66 a�os el estudio firm� solo tres acuerdos de confidencialidad y rechaz� sistem�ticamente las ofertas del Sun, el Daily Mirror y el Daily Express para publicar sus retratos de famosos. �Una de las razones por las que nunca abrazamos la publicidad�, explica Sharkey en la entrevista, �es que entonces te conviertes en el estudio de moda, y las modas pasan. Preferimos ir despacio y firmes�. A esa cautela se sum� una suerte cronol�gica. Hacia 2019, cuando cerraron, los smartphones empezaban a ser ubicuos. �Pobre Hugh Laurie, tuvo que volver corriendo a la embajada porque todo el mundo le hac�a fotos a escondidas mientras charl�bamos�, recuerda.El final lo propiciaron banales causas administrativas. Hacia 2018, muchas de las embajadas del barrio hab�an emigrado y la de Estados Unidos se traslad� a Nine Elms, al otro lado del T�mesis. Sin la cola de americanos en apuros que cada ma�ana sub�a la escalera frente a Selfridges, el modelo hab�a agotado su sentido.Passport Photo Service cerr� en junio de 2019 sin haber perdido un solo d�a de actividad en su historia, ni siquiera aquel de diciembre de 1974 en que el IRA hizo estallar una bomba frente a los grandes almacenes del otro lado de la calle. Quedan estos retratos, ahora reunidos por Phaidon, y queda el reverso �tico del oficio: la idea, modesta y casi en desuso, de que durante diez minutos la celebridad y el oficinista de Croydon se sentaron en la misma silla, bajo la misma luz, sometidos a las mismas reglas. All�, durante un rato, fueron indistinguibles.
El estudio londinense en el que medio Hollywood se sac� la foto del pasaporte:�"Muchos de los famosos no se hab�an sometido todav�a a cirug�a pl�stica. Depend�an de nuestro enfoque"
Verano de 1955. La puerta del estudio se abre de una patada y entra un hombre alto, robusto, con gafas oscuras y un traje gris. Pone las manos en las caderas, infla el pecho y...








