Esta temporada está marcada por el intento de dos estrellas juveniles para salir de sus papeles habituales: Jacob Elordi y Sidney Sweeney, con diferentes resultados. Repasamos a algunos valientes que lo intentaron antes

“¡Garbo ríe!”. Así se anunció en 1939 Ninotchka. La promoción del clásico de Ernst Lubitsch se basó en el cambio de registro de Greta Garbo; la sueca pasaba de interpretar a prostitutas amargadas, reinas dolientes y cortesanas tuberculosas a reír a mandíbula batiente. La película fue un éxito y...

demostró que la divina era más que un busto muy fotogénico. A lo largo de la historia del cine, pocas estrellas se han resistido a mostrar su rango diversificando sus interpretaciones. Meryl Streep fue una heroína de acción en Río salvaje; la reina de la comedia adolescente Molly Ringwald pasó de dramas románticos edulcorados a ser la Cordelia del Rey Lear de Jean-Luc Godard y Sandra Bullock fue premiada con un Oscar por pasarse al cine serio en Un sueño posible. Este año, compiten en la cartelera los cambios de tercio de dos jóvenes estrellas que coincidieron en la televisiva Euphoria: Sidney Sweeney y Jacob Elordi.

Mientras la transformación física de la primera para meterse en la piel de una boxeadora lesbiana se ha saldado con un rotundo fracaso, Elordi ha visto como cubrir su hermoso rostro con los costurones del monstruo de Frankenstein le ha servido para aspirar al Oscar a mejor actor secundario. Esta suerte dispar es el elemento común de muchos cambios de registro. Repasamos, a continuación, algunos de los más sonados y que tuvieron muy diferentes resultados para los críticos (o para la carrera de quienes lo intentaron).