Análisis Exclusivo suscriptores El más reciente reporte del Banco de la República revela que la inversión extranjera directa sumó 3.794 millones de dólares en el arranque del año. Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICA10.06.2026 17:49 Actualizado: 10.06.2026 17:49

El arranque de 2026 trajo cifras excepcionales para la inversión extranjera directa (IED) en Colombia. Sin embargo, un análisis detallado de los datos revela que ese dinamismo no responde a una reactivación generalizada, sino al impacto de una sola transacción de gran envergadura: el pago que le hizo la multinacional Millicom a Empresas Públicas de Medellín (EPM) por Tigo Une.Un auténtico “meganegocio” de telecomunicaciones, concretado en el primer mes del año, se convirtió en el principal salvavidas de las estadísticas macroeconómicas del país.De acuerdo con el más reciente reporte de la balanza de pagos publicado por el Banco de la República, la IED totalizó 3.794 millones de dólares durante el primer trimestre del año. Esta cifra representa un repunte del 34,4 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.No obstante, es importante resaltar que el 59 por ciento del aumento absoluto de toda la inversión extranjera (971 millones de dólares) en el país se debió exclusivamente a este movimiento empresarial de enero. LEA TAMBIÉN Foto:iStockEl impulso del negocio EPM-MillicomEl principal motor de este crecimiento fue el sector de transportes, almacenamiento y comunicaciones, cuyos flujos de capital foráneo se dispararon un impresionante 279,4 por ciento, alcanzando los 903 millones de dólares.Detrás de este comportamiento se encuentra la multinacional Millicom (Luxemburgo). El pasado 27 de enero, la compañía desembolsó 571 millones de dólares a EPM para adquirir la totalidad de las acciones que tenía de Tigo Une, consolidando una participación de casi el 100 por ciento.Para dimensionar la magnitud de esta operación, basta con ver su peso relativo:Efecto sectorial: Este único desembolso equivalió al 86 por ciento del incremento registrado en todo el sector de transportes y comunicaciones.Efecto nacional: Impulsó a este segmento para que representara el 69 por ciento del crecimiento de la IED de todos los sectores económicos juntos en el trimestre. La estrategia de expansión de Millicom no se detuvo allí. El 5 de febrero, la empresa cerró otra operación clave: la compra del 67,5 por ciento de la participación de Telefónica en Colombia Telecomunicaciones (Coltel) por 214,4 millones de dólares.Con este movimiento, el mercado local avanza hacia una fuerte consolidación, configurando un segundo operador de gran escala y financieramente viable para competir directamente con Claro. LEA TAMBIÉN Foto:TigoPor fuera del ámbito tecnológico, otros sectores mostraron un comportamiento positivo. La industria manufacturera reportó un incremento extraordinario del 201,4 por ciento, atrayendo 835 millones de dólares.Por su parte, el segmento de comercio al por mayor y al por menor, restaurantes y hoteles captó 247 millones de dólares, lo que significó un repunte del 168,5 por ciento.Las difíciles condiciones para atraer inversiones reflejan esta caídaJuan Camilo NariñoPresidente de la ACMMinería, la peor caída en el arranque de 2026En la otra cara de la moneda, la incertidumbre pasó una factura costosa a los sectores tradicionales. La explotación de minas y canteras (que incluye el carbón) sufrió el desplome más drástico del informe, al registrar una contracción del 88,2 por ciento.El sector apenas sumó 40 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, una cifra prácticamente irrisoria frente a los 339 millones de dólares que se habían captado un año atrás.Desde la perspectiva gremial, las lecturas apuntan a dos factores: la política y la coyuntura interna. Carlos Cante, presidente ejecutivo de Fenalcarbón, atribuye este comportamiento a una evidente “pausa inversionista”.Según el dirigente, la mayoría de las multinacionales mineras optaron por congelar sus capitales a la espera de la segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio, fecha en la que se definirá el rumbo político del país para el próximo cuatrienio. LEA TAMBIÉN Foto:iStock / DrummondPor su parte, Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), relaciona el desplome de la IED con el debilitamiento generalizado del Producto Interno Bruto (PIB) y el avance de la informalidad y la ilegalidad en las regiones.Nariño calificó la situación del carbón como crítica, recordando que su actividad retrocedió un 13 por ciento en el trimestre tras encadenar varios años de caídas consecutivas en la producción. Asimismo, los minerales no metálicos cayeron un 3 por ciento, arrastrados por el “pésimo” momento que vive la construcción.“Al final, las difíciles condiciones para atraer inversiones reflejan esta caída, sumado a las condiciones operativas de sectores como el carbón que operan cada vez más a pérdida”, agregó el presidente de la ACM.El panorama tampoco es alentador para el desarrollo urbano y de infraestructura. Precisamente el sector de la construcción se ubicó como el segundo con peor desempeño al inicio de 2026.La edificación de obras civiles y vivienda atrajo apenas 54 millones de dólares, lo que equivale a tan solo una tercera parte de lo recibido a comienzos de 2025 (164 millones de dólares) y representa una severa caída del 67,1 por ciento. LEA TAMBIÉN Foto:iStockLa cautela del sector petroleroA la parálisis de la minería tradicional se sumó el freno en otro de los motores históricos de la economía colombiana: el petróleo y el gas natural. Durante el primer trimestre de 2026, la inversión en el sector registró una contracción del 7,1 por ciento.Para Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), este descenso refleja los desafíos que enfrenta el país para atraer capital hacia actividades que son absolutamente estratégicas para su seguridad energética y su desarrollo económico.Desde el gremio advierten que Colombia opera en un entorno internacional cada vez más competitivo, donde los inversionistas globales castigan la falta de incentivos. Colombia necesita fortalecer las condiciones que le permitan competir por inversiones de largo plazoFrank PearlPresidente de la ACPFactores como la elevada carga tributaria, la inestabilidad regulatoria y jurídica, la lentitud en los procesos de licenciamiento ambiental y consultas previas, así como el deterioro de la seguridad en los territorios, están influyendo de manera determinante en las decisiones de las multinacionales.“En un contexto en el que distintos países de la región están avanzando en medidas para atraer capital y desarrollar sus recursos energéticos, Colombia necesita fortalecer las condiciones que le permitan competir por inversiones de largo plazo”, advirtió Frank Pearl.Para el líder gremial, revertir esta tendencia es urgente. La inversión en exploración y producción no solo contribuye a la seguridad energética, sino que también impulsa empleo, actividad económica, desarrollo regional y recursos para financiar proyectos sociales e infraestructura en los territorios. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.