Griselda y Omar, los padres de Soledad Pastorutti, construyeron una vida marcada por el acompañamiento constante a sus hijas desde sus primeros pasos artísticos en Arequito. Con esfuerzo y dedicación, transformaron sus rutinas para sostener un proyecto familiar que se convirtió en parte de la identidad de todos. Su presencia discreta en cada etapa permitió que la carrera de ambas creciera con bases sólidas, mientras ellos mantenían un rol fundamental detrás de escena.

El perfil bajo y el acompañamiento que marcaron la vida de Griselda y Omar, los padres de Soledad Pastorutti

Griselda y Omar, los padres de Soledad Pastorutti, fueron protagonistas silenciosos de un camino que comenzó en festivales locales y se extendió hacia escenarios mayores. Su presencia discreta y su apoyo permanente dieron forma a una historia compartida que sigue vigente en la actualidad. Con el paso del tiempo, sus gestos y decisiones se transformaron en pilares de un recorrido artístico que aún conserva la impronta de la familia en cada detalle.

Griselda, Natalia y Soledad Pastorutti

Desde los primeros pasos de las hermanas Pastorutti en Arequito hasta su consolidación como referentes del folclore argentino, ellos fueron quienes las acompañaron en cada etapa. En ese entonces, el padre de la cantante trabajaba como mecánico, mientras que su madre daba clases de danza en un pueblo cercano. Sus rutinas cambiaron para ajustarse a las necesidades de las jóvenes que arrancaban su carrera artística a muy corta edad.