El salario llega hasta donde puede. Después empiezan la tarjeta, la billetera virtual, la mutual, la fintech o el préstamo personal. Las personas endeudadas con proveedores no financieros de crédito pasaron de 9,5 millones a 11,3 millones entre diciembre de 2023 y enero de 2026. Cada vez más hogares usan deuda para cubrir consumos que los ingresos no logran sostener.
Un informe de Fundación Éforo describe la deuda de personas físicas con proveedores no financieros de crédito: fintech, mutuales, cooperativas, tarjetas no bancarias y otros prestadores que financian consumo por fuera del sistema bancario tradicional. Allí se ve el movimiento de fondo: más personas toman crédito, el volumen total financiado crece y la mora empieza a mostrar que una parte de esos compromisos ya no puede pagarse con los ingresos disponibles.
La deuda promedio por persona pasó de $337.000 a $1.044.000 entre diciembre de 2023 y enero de 2026. Descontada la inflación acumulada del período, cercana al 195%, la suba real fue de alrededor de 5%.
El saldo total financiado muestra mejor esa expansión. Según Éforo, el volumen operado por esos proveedores pasó de $3,2 billones a $11,8 billones en poco más de dos años. Descontando la inflación, ese stock creció alrededor de 25% en términos reales. La deuda promedio individual avanzó poco por encima de los precios, pero la masa total de crédito a personas creció bastante más porque se amplió el universo de deudores.











