El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, se ha sumado este miércoles a la campaña de presión de su Gobierno contra el régimen en Cuba, al visitar a las tropas de su país en la base naval de Guantánamo, en el este de la isla, y arengarlas para que estén listas ante “cualquier posible contingencia”. En un encuentro con los soldados destinados en la base militar, el secretario de Defensa aseguró a esas tropas que el futuro de Cuba se encuentra “en las manos del presidente Donald Trump” y del liderazgo en La Habana. Pero “no importa qué, el Departamento de Guerra (el nombre alternativo con el que Hegseth prefiere referirse al Pentágono) va a estar preparado y dispuesto para cualquier posible contingencia”, ha añadido. “¿Qué tal les suena eso?”, ha preguntado también a los militares, que le han contestado de manera entusiasta, según se aprecia en una serie de vídeos que el Pentágono ha divulgado en sus cuentas en redes sociales. En una sesión de entrenamiento físico junto a las tropas —una actividad que le gusta desarrollar en cada visita a bases militares—, ha agregado: “Con respecto a Cuba, ese Gobierno tiene decisiones que tomar acerca de cuáles son las reformas que quiere emprender. No es mi trabajo tomar esa decisión por ellos. Pero sí es nuestro trabajo en el Departamento de Guerra el estar preparados para lo que nuestro comandante en jefe (el presidente estadounidense) nos pida hacer para defender al pueblo estadounidense”. Hegseth también ha advertido a La Habana contra intentos de hacerse con armas con las que atacar a Estados Unidos, en una aparente referencia a informaciones filtradas a medios de su país y no confirmadas de manera independiente que acusan a Cuba de haber adquirido drones militares con los que podría atacar Florida. “Sería imprudente que el Gobierno de Cuba intentara adquirir u obtener acceso a armas que pudieran alcanzar esta base o al territorio estadounidense”. Según el secretario de Defensa, en ese caso el régimen castrista se arriesga a “un tipo de confrontación que no solo no desean, sino que tampoco podrían resistir”, porque “ningún país del mundo puede igualar la capacidad” militar estadounidense.El jefe del Pentágono también ha hecho alusión a la nueva doctrina de Seguridad Nacional estadounidense, hecha pública en diciembre pasado y que declara a América Latina como la gran prioridad de Estados Unidos en política exterior. “Estamos defendiendo nuestra patria y estamos reclamando nuestro hemisferio”, ha afirmado Hegseth. Su viaje llega apenas dos semanas después de que el jefe del Mando Sur, responsable de las operaciones militares estadounidenses en América Latina, el general Francis Donovan, también visitara la base y se reuniera en su perímetro con autoridades militares cubanas. En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, había acudido a La Habana en un viaje por sorpresa para transmitir un mensaje del presidente Donald Trump: que Washington está dispuesto a prestar ayuda a Cuba ante los gravísimos problemas económicos y humanitarios que atraviesa la isla -aumentados por las medidas de presión de Estados Unidos, que incluyen un embargo energético en la práctica- pero solo a cambio de drásticas reformas económicas y políticas.Tras su visita a Guantánamo, el jefe del Pentágono tenía previsto completar ese viaje con un desplazamiento al cuartel general en Tampa, Florida, del Mando Central, responsable de las tropas estadounidenses en Oriente Próximo.