El expresidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero pretende ahondar en por qué Estados Unidos aportó unos datos, concretamente el contenido del teléfono del ex principal accionista de la aerolínea Plus Ultra Rodolfo Reyes, información que fue incluida en los informes finales de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía que llevaron a la entrada y registro de su despacho oficial en mayo por orden judicial.Desde que se conoció que la Policía española había obtenido el contenido del teléfono de Reyes gracias a la cooperación policial americana, a través del Homeland Security Investigations (HSI), desde algunos sectores se abrió la sospecha de una posible colaboración estadounidense contra Rodríguez Zapatero, conocido por sus lazos con el Gobierno venezolano y principalmente con la actual presidenta Delcy Rodríguez.Desde que se conoció la imputación, el expresidente socialista ha permanecido en silencio preparando su declaración como investigado prevista para el próximo día 17 de junio. Sin embargo, su defensa ha aportado un escrito al juez de la Audiencia Nacional que instruye la causa por el rescate de Plus Ultra, José Luis Calama, para que le dé todos los datos sobre cómo se consiguió el teléfono de Reyes. Zapatero tratará de buscar motivos de nulidad en el procedimiento.En el escrito, al que ha tenido acceso La Vanguardia, la defensa de Zapatero advierte que es “sobradamente conocido” que el HSI es una agencia gubernamental estadounidense “que pertenece al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, conocido por sus siglas ICE (Inmigration and Costumes Enforcement) y es la rama de investigación de esta agencia del Gobierno de los Estados Unidos”. El ICE ha sido impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump para expulsar a los inmigrantes del país.El abogado defensor ha dado este paso después de que el juez haya dictado un auto judicial para tener la autorización formal de las autoridades estadounidenses para poder utilizar la información del teléfono de Reyes.Del sumario se conoce que los norteamericanos incautaron el dispositivo en el 2021 en una investigación por contrabando. Sin embargo, no se tuvo conocimiento de que Reyes estaba siendo investigado en España hasta el 2026 a través de las redes de cooperación policial en asuntos vinculados a ciudadanos venezolanos.De la documentación que aparece en la causa, también se ha sabido que tanto la UDEF, como la Fiscalía Anticorrupción y el juzgado ya investigaban a Zapatero antes de obtener la información de Reyes.Para las fechas en que fue entregado, el 8 de marzo, los investigadores ya contaban con conversaciones de Reyes obtenidas de la intervención de otros teléfonos en diciembre del 2025, tras la orden de detención acordada por la jueza de Madrid Esperanza Collazos. Concretamente, del presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, del amigo de Rodríguez Zapatero, Julio Martínez Martínez, del consejero delegado de la compañía, Roberto Roselli, y de otro teléfono que fue el origen de la causa, el de Miguel Palomero. Sin embargo, la defensa del expresidente sostiene que “es imprescindible” que pueda disponer en el procedimiento de una “posibilidad real y efectiva de discutir y controvertir acerca de la autenticidad, integridad, trazabilidad y contexto de todos los materiales que se usan como elementos probatorios de cargo por las acusaciones, y también del material proporcionado por la Agencia gubernamental norteamericana, como es natural”.Y añade: “La parquedad de información que se nos ha proporcionado tanto en los informes policiales sobre este dispositivo como en las dos resoluciones judiciales que se refieren a él, nos aboca a solicitar de ese tribunal que se complete esta petición de cooperación jurídica a los Estados Unidos de América añadiendo la solicitud a las autoridades norteamericanas de información sobre” algunos otros extremos.El abogado pretende que Estados Unidos informe sobre la causa que dio origen a la incautación del teléfono de Reyes en el 2021, con qué autorización judicial se hizo, los informes del HSI sobre la extración de datos y sobre los mecanismo de verificación, entre otros puntos.El letrado quiere conocer si “se cumplen realmente con los requisitos de autenticidad, integridad y licitud que son imprescindibles para que se puedan considerar aptas como prueba en el proceso penal y también como indicios en la fase de instrucción, sin incurrir en un palmario vicio de indefensión y contravenir el derecho fundamental a un proceso con todas las garantías”.La agencia HSI, con una sede en la Embajada de Estados Unidos en Madrid, entregó la extracción del móvil de Rodolfo Reyes a la UDEF de la Policía Nacional el pasado 18 de marzo. Ese momento coincide con uno de los picos de máxima tensión entre el mandatario estadounidense, Donald Trump, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, después de que España prohibiese el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para la ofensiva militar contra Irán. Una nueva fricción en las relaciones diplomáticas, que se sumaba a la negativa española a aumentar hasta el 5% del PIB el gasto en defensa, como exigió el inquilino de la Casa Blanca en la última cumbre de la OTAN.Pero cuando el HSI entregó la extracción del teléfono de Reyes, el exjefe del Gobierno ya estaba imputado, al igual que en un principio también lo estuvieron sus dos hijas, por un juzgado madrileño. Antes de que el caso diese el salto a la Audiencia Nacional, a principios de marzo, existían ya informes policiales que ponían el foco en su supuesta implicación en la trama de tráfico de influencias. Antes del 18 de marzo, la UDEF había incautado otros teléfonos móviles de tres personas que fueron detenidas en diciembre del 2024: el del presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, el de su mano derecha, Roberto Rosellí, y el del amigo de Zapatero, Julio Martínez Martínez. En sus conversaciones, estos tenían conversaciones con Reyes, uno de los históricos accionistas de la aerolínea.En 16 de febrero, un mes antes de que la HSI facilitase la información, la UDEF apuntaba la existencia de indicios suficientes “para concluir, al menos de manera preliminar, que no sería Julio Martínez Martínez [amigo del expresidente] el que tendría capacidad de acceso a personas de la más alta responsabilidad política, sino que este papel correspondería realmente a José Luis Rodríguez Zapatero”. Una de las hipótesis sobre las que pivotaba la investigación, antes de la colaboración estadounidense, es que Martínez Martínez sería “una persona interpuesta”, con el objetivo de “canalizar pagos de terceros que habrían sido favorecidos por las gestiones de Rodríguez Zapatero, como en el caso del rescate con dinero público de la aerolínea Plus Ultra”.Dos meses antes, cuando se llevaron a cabo los arrestos, los agentes iban tras la pista de las posibles comisiones que se habría embolsado el amigo de Zapatero por parte de la compañía aérea a cambio de haber intermediado para que el Gobierno el otorgase el rescate durante la pandemia de 52 millones de euros. La jueza de Madrid Esperanza Collazos –que arrancó la causa a petición de la Fiscalía Anticorrupción– ordenó la entrada, registro y detención de varios miembros de la trama, a quienes se les incautaron esos teléfonos que han sido claves para cercar a Zapatero. En el análisis de esos dispositivos hallaron conversaciones con Reyes, cuyo nombre había aparecido en el origen de la causa. Y es que todo este caso partió a partir de otra investigación independiente a otras personas que estarían blanqueado dinero desde Venezuela. Uno de esos investigados era Miguel Palomero, quien mantenía también conversaciones con Reyes. Y ahí saltó la libre.En el informe de abril de la UDEF, un mes después de que llegase la información de la HSI, aparecen conversaciones de Reyes con Palomero, con Roselli y con Martínez, pero todos ellos obtenidas del análisis de sus teléfonos incautados en diciembre, no haciendo uso todavía de lo aportado por los americanos. En aquel atestado, de fecha 22 de abril, la Policía ya apunta a que el “conjunto de indicios recabados muestra la existencia de una red organizada dedicada al ejercicio de influencias a partir de los contactos ostentados por José Luis Rodríguez Zapatero”. “El ejercicio de las influencias sería a favor de terceros, clientes, los cuales abonarían a la red los servicios prestados. En la cúspide de la red, dirigiendo las acciones del mismo, se encontraría el propio Rodríguez Zapatero, encontrándose en un segundo nivel Julio Martínez Martínez”, reza el atestado.Y es en mayo, casi dos meses después, cuando aparecen los datos del teléfono de Reyes en otro informe de la UDEF, en el que se eleva la presunta participación del expresidente del Gobierno en la trama. En este aparecen conversaciones con un exministro venezolano, Ramón Gordils, en el que el primero le preguntaba: ¿Tú crees que podamos pedir ayuda a Zapatero… tema lobby político Plus Ultra Líneas Aéreas? “Ayudas públicas y/o financiamiento”, conversaciones del 30 de marzo del 2020. De ahí que la policía concluyese que fue Reyes quien solicitó a Gordils la intermediación.De Zapatero “como lobby político para ayudas públicas y/o financiamiento” para Plus Ultra. Entonces la UDEF concluye: “Rodríguez Zapatero ejerce un rol de liderazgo en la red de influencia, que se deduce de las actuaciones observadas y evidencia un rol activo respecto de la planificación y supervisión en las actividades realizadas; se constata la existencia de una estructura organizada y jerarquizada, en la que se emiten directrices o instrucciones, observadas en el análisis de las evidencias intervenidas, que tienen como destino a los distintos intervinientes en la estructura de la red organizada”.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusosJoaquín VeraPeriodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo Ver más artículos Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo