Rafael tiene solo un mes de vida y nunca recordará como sus padres, Nicolás y Margarita, han permanecido varias horas de pie y con los cuatro kilos de criatura en brazos esperando a que el papamóvil de León XIV circulara por el cruce de la calle Rosselló con Roger de Llúria, muy cerca de la casa de les Punxes de Barcelona. El Sumo Pontífice ha obligado a parar el papamóvil, alguien ha cogido de los brazos de Nicolás al bebé, lo ha acercado a León XIV y, en cuestión de segundos, Rafael ya había sido bendecido por la primera autoridad eclesiástica.La bendición de Rafael es una más de las decenas que ha lanzado a bebés -más o menos grandes-León XIV estos dos días en la capital catalana. La de Rafael ha sido rápida, casi una caricia con la que el Papa ha marcado la señal de la cruz mientras sonreía con la ternura de un anciano.Nicolás González es de Canarias, tiene 36 años y su pareja Margarita es de Ucrania y tiene 26. “No esperábamos a nuestro hijo y fue una auténtica bendición que Margarita se quedara embarazada. Mi padre murió el 3 de mayo de 2016 y diez años después ha nacido Rafael. Es algo inexplicable. Nació el mismo día con una década de diferencia. Solo por eso, necesitaba que el Papa lo bendijera. Lo hemos conseguido”, se enorgullecía González segundos después de entregar al bebé al Sumo Pontífice. Horas con la criatura en brazos ha hecho que Nicolás al depositarlo, de nuevo en el carro, le temblaran los brazos con una mezcla se emoción y de cansancio.Mientras, todos los feligreses que contemplaban la imagen gritaban al unísono: “Viva el Papa, viva Cristo Rey”. Miles de personas han esperado varias horas en la calle Rosselló a la espera de que el papamóvil pasara unos segundos por delante suyo.Familias enteras con muchos niños, una de ellas pedía en una pancarta gigante la bendición de los 170 miembros de un linaje en el que incluían nueras, yernos, nietos y biznietos. Familias de toda la vida de Barcelona junto con sacerdotes con alzacuellos romano que sonreían al ver la multitud de personas esperando al líder mundial de la Iglesia Católica.El pasado de León XIV también ha estado muy presente y decenas de barceloneses originarios del Perú lucían camisetas de la selección del país sudamericano mientras gritaban: “Esta es la juventud de España”.La presencia policial de Mossos d’Esquadra era constante en el trayecto. Incluso los policías de la Generalitat han sido varias veces ovacionados -se notaba entre los agentes la falta de costumbre- por un público ansioso de ver al Papa pero aburrido por las horas de espera.Pasadas las 19.00, al fin, el Papa se ha dejado ver con su papamóvil camino de la Sagrada Familia. Gritos propios de una estrella del rock, globos y banderas vaticanas juntos con muchas rojigualdas -que no siempre son tan fáciles de ver en Cataluña- han acompañado al Papa hasta las puertas de la obra de Gaudí.