KYOTO— El motor exportador de China sigue siendo notablemente potente. El país cerró 2025 con el mayor superávit comercial de mercancías de la historia mundial —1,2 billones de dólares—, lo que subraya su duradera competitividad industrial. Pero ese dinero ya no va a donde solía ir. Sin duda, esa cifra de 1,2 billones de dólares, que procede de los datos aduaneros, es algo engañosa. La balanza de pagos (BdP) —que registra las transacciones entre residentes y no residentes de un país— muestra un superávit ligeramente menor, de unos 1,1 billones de dólares. El dinero disponible para el reciclaje es aún menor. Aunque China ostenta un enorme superávit en el comercio de bienes, registra un déficit significativo en servicios: 238.000 millones de dólares en 2025, incluidos casi 199.000 millones de dólares en gastos de turismo emisor. China también registra un déficit de rentas primarias de 110.000 millones de dólares, lo que refleja los beneficios y dividendos pagados a los inversores extranjeros en China. El superávit por cuenta corriente del país en 2025 ascendió, por tanto, a 735.000 millones de dólares: una cifra récord, sin duda, pero mucho menor que el superávit de bienes que acapara los titulares.