Actualizado Mi�rcoles,
junio
19:23La hist�rica visita del Papa Le�n XIV a Catalu�a ha vivido este mi�rcoles uno de sus momentos m�s emotivos y sociales en el coraz�n de Barcelona. En un encuentro celebrado en la iglesia de Sant Agust�, en el barrio del Raval, el Pont�fice se ha reunido con representantes de las entidades de caridad y asistencia diocesanas para poner en valor el papel de quienes trabajan con los m�s vulnerables. Ante unas 400 personas, el Santo Padre ha destacado el "esfuerzo y dedicaci�n" de estas organizaciones, asegurando que su labor es fundamental porque la caridad es el mayor mandamiento social. Uno de los momentos cumbres de la jornada se ha producido durante el di�logo con los m�s peque�os. Renzo, un ni�o de apenas 6 a�os, ha tomado la palabra para leer una carta que ha desarmado al auditorio por su sinceridad. El peque�o ha interpelado al Papa sobre sus gustos futbol�sticos, sus sue�os de infancia y, de forma m�s profunda, sobre las dificultades econ�micas de su familia y las injusticias del mundo. "�Por qu� hay gente que le pasa cosas malas y a otros no? �Por qu� hay tantas personas que viven en la calle? Nadie los ve, nadie los ayuda. �C�mo podemos ayudar? �Dios quiere que haya pobres y ricos? �Por qu� hay tantos abuelos solos? �Hay que perdonar siempre?", ha preguntado el peque�o Renzo ante la atenta mirada del Pont�fice. Le�n XIV ha respondido con cercan�a y sentido del humor. Al ser preguntado sobre si su ambici�n era llegar al Vaticano, ha confesado que "no quer�a ser Papa ni como joven ni como viejo, pero cuando el Se�or llama... hay que decir 's�'", ironizando sobre su propia trayectoria. El Papa ha explicado que su vocaci�n sacerdotal pas� por la orden de San Agust�n y que, por encima de los cargos, lo fundamental es ser "amigo de Jes�s". El Pont�fice ha aprovechado la consulta de Renzo sobre los mayores para lanzar un mensaje contundente contra "la soledad y el abandono" en la vida de los abuelos. Ha recordado que ellos son piezas clave en la transmisi�n de valores, ya que "con ayuda y con dedicaci�n, ayudan a los ni�os a conocer el amor a Dios y al pr�jimo". En un llamamiento a la sociedad espa�ola para que no d� la espalda a sus ancianos, ha pedido que el coraz�n de todos est� abierto: "Tengamos nuestro coraz�n abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla a los dem�s", ha sentenciado de forma tajante. Para finalizar el acto, Le�n XIV ha instado a las entidades de la Iglesia a ser "testimonios cre�bles de la esperanza cristiana" en un contexto donde, seg�n su visi�n, parece haberse perdido el "sentido de la dignidad sagrada del ser humano". Ha recordado que cada comunidad debe acercarse a las heridas de los m�s peque�os con delicadeza y perseverancia, puesto que la caridad evang�lica es lo que da forma e identidad a la vida de todo cristiano.Papa Le�n XIVBarcelona














