BELO HORIZONTE.- Aquellos argentinos que hayan tenido la posibilidad de visitar alguna de las principales ciudades brasileñas en el último mes, tal vez se hayan sorprendido por la cantidad de camisetas de la selección de Lionel Scaloni que se ven en vidrieras, puestos callejeros y en los torsos de los propios brasileños, sobre todo, entre los más jóvenes, algo inimaginable un par de décadas atrás. El proceso exitoso de la albiceleste y la presencia magnética de Lionel Messi, sumado a la fila de traspiés de la Canarinha, explican parcialmente el fenómeno. Sin embargo, hay otros factores que impulsaron esa revolución argenta que conquista corazones en “terreno enemigo”. Si bien es histórica la admiración mutua, en términos futbolísticos, que brasileños y argentinos admiten a regañadientes, pocos se animaban a lucir camisetas del vecino a comienzos de los 2000. En Brasil, abundan los fanáticos de la raça (garra) y de la forma de torcer de los hinchas argentinos, que alientan aún cuando su equipo está siendo goleado, algo que suele ser exaltado por aquí. Los argentinos, aunque tímidamente, fuimos, somos y seremos, en su mayoría, admiradores del jogo bonito, desde los tiempos de Pelé y Garrincha hasta Ronaldo, Ronaldinho y el propio Neymar. Sin embargo, de confesar cierta admiración y aplaudir en silencio a hinchar por la selección del otro, soltándole la mano a la propia, hay un largo trecho. Para todo hay límites… o no. Vinicius con la bandera argentina, en San Paulo, en los festejos por el título en Qatar 2022.
No traten de entenderlo: son brasileños, pero lo dejan todo por la selección argentina
Según una encuesta reciente, Argentina es el país con más hinchas en Brasil entre quienes declararon que no alentarán al pentacampeón mundial; un fenómeno que crece











