Los Mundiales y su contexto político y económico también pueden contarse a través de las camisetas. Primero en sus orígenes deportivos cándidos, poco después con los escudos bélicos previos a la Segunda Guerra Mundial y finalmente con la irrupción de las marcas deportivas, las indumentarias que vistieron las selecciones son el hilo conductor de una historia, dentro y fuera del campo de juego, a punto de cumplir un siglo. A continuación, ocho hitos de la piel de las Copas del Mundo.Bolivia y las letrasPrimer Mundial, en Uruguay 1930. Participan 13 países, siete de ellos sudamericanos. Bolivia debuta ante Yugoslavia y quiere congraciarse con los montevideanos: como “Viva Uruguay” tiene 11 letras, cada uno de sus jugadores porta una letra sobre el pecho de sus camisetas blancas —todavía sin números en las espaldas—. Apenas salen al Parque Central (el estadio de Nacional), los bolivianos forman de corrido con esa frase y reciben una ovación de los espectadores. Luego, en la habitual foto de algunos futbolistas de pie y otros hincados, se pierde un jugador, Eduardo Chato Reyes —que tenía una de las U—, y el mensaje queda incompleto: cuatro de abajo formaron “Viva” y seis de arriba “Urugay”. Con letras sobre su pecho también durante el partido, los bolivianos pierden 4 a 0.La Italia de Mussolini y las camisas negras “Si se hace un repaso por las remeras que se usaron en el Mundial de Francia 1938, pensás ‘el mundo está hecho mierda’. La de Alemania tenía la esvástica, la de Italia mostraba el hacha de los fascistas y otros países jugaban con escudos o cruces. Las camisetas revelan un momento del fútbol y del mundo”, teoriza el argentino Alejandro Turner, uno de los cinco autores —junto a Cune Molinero, Pablo Aro Geraldes, Agustín Martínez y Sebastián Gándara— de Atlas mundial de camisetas, un formidable libro que recorre los colores de las selecciones. Los espectadores franceses silban a los italianos en su debut, ante Noruega, y la respuesta no tarda en llegar: para el cruce de cuartos de final, justamente ante los locales, Italia juega de negro, el color de las camisas de los hombres que habían avanzado sobre Roma para poner en el poder a Benito Mussolini. Los italianos ganan 3-2 y dan otro paso hacia su bicampeonato, ya al borde de la Segunda Guerra Mundial. Fue, también, un Mundial con colonias: Indias Orientales Neerlandesas, la actual Indonesia y entonces parte del Reino de Holanda, juega, y pierde 6 a 0 con Hungría, de naranja, el color de la dinastía de Orange, la familia real neerlandesa.Brasil y su identidad verdeamarelaEl único país con presencia perfecta en las Copas del Mundo juega sus cuatro primeros Mundiales —algunos de ellos sin futbolistas negros— con camisetas blancas, también durante la célebre derrota como local ante Uruguay en el partido definitivo de Brasil 1950, el Maracanazo. Semejante golpe es suficiente para que la Confederación Brasileña de Fútbol, en acuerdo con el diario Correio da Manhã, de Río de Janeiro, llamen a un concurso para dejar el blanco de la camiseta e instituir una nueva: el único requisito es que se base en algunos de los cuatro colores de la bandera de Brasil. La amarilla o Canarinha debuta en los Mundiales con un 5 a 0 ante México, en Suiza 1954, el preámbulo a convertirse en la indumentaria más exitosa de la historia con cinco títulos, el primero de ellos cuatro años después, en Suecia 1958.Las estrellas de los campeones En el Mundial de Alemania Federal 1974 nace una tradición: Brasil muestra por primera vez las tres estrellas que aluden a sus títulos de Suecia 1958, Chile 1962 y México 1970. Doce años después, ya en México 1986, una segunda selección sumará estrellas a su escudo cosido sobre la camiseta: Italia, con los tres títulos de Italia 1934, Francia 1938 y el entonces reciente de España 1982. El siguiente en incorporarse a la nueva tradición será Alemania, también 12 años después, en Francia 1998, cuando mostrará sus tres estrellas (las de Suiza 1954, como local en 1974 e Italia 1990), una roja, otra negra y la tercera amarilla. Para entonces Brasil ya tendrá cuatro y le sumará la quinta tras Corea del Sur-Japón 2002, una edición en la que Uruguay estrenará sus cuatro estrellas. El caso de los celestes es el más peculiar: aunque ganaron dos Copas del Mundo, las de 1930 y 1950, consideran que fueron cuatro veces mundiales, también en 1924 y 1928, cuando se consagraron campeones olímpicos, el máximo torneo organizado por la FIFA en ese momento. Ya en Alemania 2006 se sumarán Argentina e Inglaterra. Como en Brasil 2014, España también mostrará por primera vez su flamante estrella, ganada en Sudáfrica 2010, la simbología finalmente quedará incorporada a todos los campeones.La irrupción de las marcasAunque los futbolistas ya cobraban de las empresas de ropa deportiva por usar botines desde Suecia 1958 —algunos jugadores argentinos recibieron 50 dólares de Adidas por cada partido—, también en Alemania Federal 1974, por primera vez, algunos países muestran el logo de su indumentaria: Escocia y Australia exhiben el rombo de Umbro mientras Argentina, Uruguay y Polonia juegan con el trébol de Adidas, que además inserta sus clásicas tres líneas en las mangas de otras cinco selecciones: Haití, Bulgaria, Chile, Yugoslavia y Países Bajos. En la entonces Holanda se rebela su figura, Johan Cruyff, hombre de Puma, que borra de su camiseta una de esas tres líneas de la empresa rival. Adidas, sintiéndose local en Alemania, firma contrato además con otra selección en pleno Mundial, pero no la mejor, sino la peor. “Después de perder 9-0 con Yugoslavia con una camiseta genérica, sin marca visible, Zaire (la actual República Democrática del Congo, presente otra vez en el Mundial que comenzará este jueves) se convirtió en la sensación del Mundial. Todavía tenía que jugar el último partido contra Brasil y todos pensaban que sería otra goleada, entonces Adidas hizo un acuerdo con Zaire y le fabricó una camiseta para ese partido que se convirtió en legendaria”, reconstruye Aro Geraldes, uno de los coautores de Atlas. Cuatro años más tarde, la estrella de la indumentaria en Argentina 1978 será la camiseta de México, vestido por Levi’s, emblemática empresa estadounidense de jeans.Publicidad encubiertaAunque la indumentaria de juego de las selecciones configura uno de los últimos lugares vírgenes de publicidad —con la excepción de la marca deportiva fabricante—, Brasil elude con astucia patriótica esa prohibición durante España 1982 y México 1986. Tal como contó el periodista uruguayo Maximiliano Guerra, autor del premiado podcast Gastropolítica, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) esquiva a la FIFA en su acuerdo con el Instituto Brasileño del Café. Sin que casi nadie lo advirtiera, la CBF incluye una rama con frutos de café dentro del escudo en varios partidos de esos dos Mundiales, en especial de España 1982, una publicidad encubierta que intenta reposicionar a Brasil como lo que es, el mayor productor de café del mundo, en tiempos en que, sin embargo, Colombia había pasado a ser llamada “la selección cafetera”. La rama de café, eso sí, no le trae suerte a Brasil, que presenta dos grandes equipos en 1982 y 1986, pero queda en el camino antes de las semifinales.Explosión de colores Tras Italia 1990, el Mundial con menor promedio de gol de la historia, la FIFA cambia algunas reglas para vivificar la siguiente Copa del Mundo, también desde la indumentaria. Ya en Estados Unidos 1994, los árbitros dejan su negro de luto habitual y se visten de morado, plateado y amarillo, tonalidades que se consideran más acordes con la nueva moda. Los números en las camisetas, que se habían incorporado en las espaldas de los jugadores en Brasil 1950, también se suman al frente. Para la identificación de los futbolistas, también se les agrega el apellido en el dorso. El mayor ejemplo de la nueva era multicolor es Jorge Campos, el iconoclasta arquero mexicano que además ataja con mangas cortas.El reino del marketing En Brasil 2014, tiempos en los que la pelota ya también gira definitivamente alrededor de la economía, España juega tres partidos y en todos presenta una indumentaria diferente, una variedad ideal para las ventas de su marca deportiva. En el debut, los vigentes campeones visten de blanco en la caída 5-1 con Países Bajos. Al partido siguiente, usan la camiseta tradicional, la roja, en una nueva derrota, 2-0 contra Chile. Y ya eliminada, en la despedida, España utiliza una camiseta negra y flúor, sin relación con la bandera española, en la victoria 3-0 frente a Australia. En el pasado solo se habían registrado dos casos de una selección que utiliza tres camisetas diferentes en un mismo Mundial, aunque sin relación con los requisitos de las casas de ropa: en Argentina 1978, Francia jugó de blanco contra Italia, de azul ante Argentina y pidió prestada a un modesto club de Mar del Plata, Kimberley, su indumentaria albiverde para evitar confusiones contra Hungría. Más atrás, en México 1970, Inglaterra le había sumado a sus habituales vestimentas blanca —usada en dos partidos— y roja —en tres— una tercera indumentaria atípica, celeste, en su partido ante Checoslovaquia.
Negras, con esvásticas, prestadas: siete historias de camisetas en los Mundiales
La indumentaria de las selecciones de fútbol mantiene relaciones profundas con el contexto histórico de la competencia














