Francesc BraceroBarcelona 10/06/2026 06:00 Actualizado a 10/06/2026 06:50 Uno de los mantras recurrentes en tecnología de consumo desde los años 80 establece que Apple no suele ser la primera en llegar a una tecnología, pero que, cuando entra en una, se convierte en la gran referencia. El mundo lleva al menos dos años pendiente de ver cómo responde la compañía de Cupertino a la era de los grandes modelos de lenguaje de inteligencia artificial, después de un bienio dubitativo en el que ha visto cómo rivales como Samsung y Google hacían apuestas decididas por meter las IA en los bolsillos de sus clientes. La conferencia mundial de desarrolladores (WWDC) inaugurada el lunes abre una nueva era, con Apple decidida a integrar la IA de forma profunda en sus sistemas operativos. La nueva Siri se llama (cómo no) Siri AI y entiende el contexto de cada usuario.Coincide la llegada de la Siri más inteligente a los dispositivos de Apple con la marcha en septiembre próximo del hombre que hace 15 años presentó por primera vez al asistente de Apple cuando anunciaba el iPhone 4S. Tim Cook dejará el cargo de director ejecutivo (CEO) que heredó de un Steve Jobs en sus últimos días, y cederá el relevo a John Ternus, que será quien gobierne la compañía de la manzana en los albores de esta nueva etapa de la IA a partir de septiembre próximo. No le va a faltar trabajo precisamente.El enfoque de Apple sobre la inteligencia artificial tiene especial importancia por la capacidad de influencia y de creación de tendencias de la compañía de la manzana. El diseño del funcionamiento de los nuevos modelos de inteligencia artificial en Apple es muy diferente de lo que ha hecho la competencia. Hace tiempo que la dirección de la compañía comprendió que llegaba extrañamente tarde a la IA. Lo raro es que había sido la primera compañía que utilizó chips con redes neuronales para acelerar el procesamiento y el aprendizaje automático en sus móviles. Ocurrió en el 2017. En esos nueve años, le perdió el paso a la IA generativa mientras los usuarios se volcaban con ella con la llegada de ChatGPT en noviembre del 2022.Craig Federighi en el escenario de la WWDCDavid Paul Morris/BloombergLa nueva Apple Intelligence, el conjunto de la inteligencia artificial de la compañía de la manzana, ya está configurada, pero es una promesa que no sólo llega con retardo, sino que tardará en popularizarse por diversas razones. Por un lado, no todos los dispositivos que ya están en manos de los usuarios podrán utilizar los modelos de IA y funciones más punteros. Habrá que tener dos de los últimos dispositivos, iPhone 17 Pro o iPhone Air. O un iPad con chip M4 y 12 GB de memoria, o un Mac con chip M3 y 12 GB de memoria. A Siri AI le queda un largo camino para popularizarse. El otro elemento de retraso es que, por conflictos regulatorios, en Europa y China no tiene fecha prevista de llegada.Cuando la compañía de la manzana admitió que se le estaba haciendo tarde con la IA, exploró la forma de aliarse con otras compañías para ponerse al día. Llegó finalmente a un acuerdo con Google. La referencia sería Gemini, pero no de la forma en que lo harían otros. Apple siempre usa una vía propia.Si Apple se hubiera limitado a dar a sus usuarios acceso remoto a los modelos de Google, difícilmente podría mantener uno de los principios que marcan la forma en que hace las cosas: la privacidad. Esta es una de las claves por la que, durante meses, el equipo de inteligencia artificial de Apple se ha dedicado a destilar grandes modelos de lenguaje de IA de Gemini para construir los suyos propios.Los miles de asistentes ayer al Apple Park para asistir a la conferencia WWDCCarlos Barria/REUTERSSiri AI no es un chatbot al uso, sino un sistema de respuesta de IA integrado en el sistema operativo. Cuando un usuario hace una consulta o una petición, es regulada por lo que llaman un “orquestador de sistema”, que busca entre la información que ya tiene indexada en el propio dispositivo, decide cómo se usa el modelo de inteligencia artificial interno ya instalado o lanza una petición a modelos más grandes alojados en servidores externos, en la nube. Sólo el hecho de que no se trate de modelos de Google en servidores propios de esta permite a Apple mantener a raya la exigencia de la preservación de la privacidad de sus usuarios.Las discrepancias con la Unión Europea y con China, deja en suspenso la llegada a dos de los territorios más importantes para la multinacional tecnológica y una tensa relación sobre la aplicación de la Ley de Mercados Digitales (DMA). “Estamos profundamente decepcionados de que nuestros usuarios de la UE no puedan disfrutar de Siri AI en el iPhone y el iPad cuando lancemos las nuevas versiones de software más adelante este año”, comentó en un comunicado Craig Federighi, vicepresidente de ingeniería de software de Apple. Aunque la promesa de diálogo constructivo sigue abierta, no será fácil.Lee tambiénDespués de la mención de Federighi a la Comisión Europea, el portavoz Thomas Regnier, señaló ayer que “la decisión de no lanzar la IA de Siri en la UE es de Apple y solo de Apple”. Según su versión, la compañía estadounidense “simplemente fue incapaz de desarrollar soluciones de interoperabilidad que cumplieran con los estándares esenciales de privacidad y seguridad de la UE”. “En lugar de intentar encontrar una solución de cumplimiento adecuada -prosiguió-, Apple se limitó a solicitar a la Comisión Europea que se le eximiera de sus obligaciones de interoperabilidad en virtud de la Ley de Mercados Digitales (DMA), y ello durante al menos 18 meses. Esa no es una opción”.La aproximación de Apple a la IA es, por fin, una forma seria y propia de introducirla en sus sistemas operativos, pero a la compañía de Cupertino le queda mucho camino por desbrozar. El tiempo dirá si acertaron. Más expectación en dos años, imposible.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)