Hoy has vuelto a cuidarte, por convicción, por sentido común. Te has alimentado bien. Has hecho ejercicio. Has dormido tus ocho horas. También has cuidado tu salud emocional con un rato de mindfulness y desconexión del runrún. Sin embargo, te cuesta concentrarse en reuniones y tareas hasta finalizar la jornada con un ¡uffff! de agotamiento. Un poco de dolor de cabeza. Incluso te notas algo irritable.Puede que sea uno de esos días que se resisten, sin más. O puede tratarse de eso que los profesionales de la salud visual llaman “fatiga invisible”: el efecto que una visión imperfecta puede tener sobre el cerebro, encargado de procesar el 90% de la información sensorial que recibimos. Un cerebro que enfoca, interpreta y entiende a partir de esos millones de estímulos diarios. Que trabaja y se cansa más si los ojos, esas ventanas al mundo, no ven con la suficiente nitidez. Incluso un pequeño nivel de borrosidad provoca reajustes constantes de enfoque que contribuyen al cansancio visual y mental.Aunque no tengamos problemas de graduación importantes, el resultado puede ser dificultad para concentrarse, molestias oculares o sensación de fatiga al final del díaSi este episodio resulta familiar, es porque refleja un signo de los tiempos. “Hoy nuestros ojos están más ocupados que nunca, y ese trabajo intenso afecta a la salud visual más de lo que pensamos”, explica Alberto Cubillas, director general de Carl Zeiss Vision España. Trabajamos e incluso descansamos rodeados de pantallas, imágenes en movimiento, cambios constantes de luz y enfoque. Miramos horas y horas móviles, ordenadores, tabletas, televisiones, en interior, con poca luz. “Es un entorno muy exigente, sobrecargado, con mucha información, muchos estímulos digitales y físicos compitiendo al mismo tiempo por nuestra atención”, comenta el experto de esta compañía fundada en Alemania en 1846, líder mundial en óptica y optoelectrónica. Aunque no tengamos problemas de graduación importantes, el resultado puede ser dificultad para concentrarse, molestias oculares o sensación de fatiga al final del día, explica Cubillas. Por el contrario, “cuando la imagen que llega al ojo es clara, completa y fácil de interpretar, todo ese esfuerzo disminuye y nos sentimos físicamente más relajados y mentalmente más frescos”.¿Qué aconsejan especialistas como ZEISS para cuidar la salud visual? Algunas pautas son sencillas pero efectivas. Una de las más conocidas es la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo a unos 20 pasos de distancia durante 20 segundos. Situarnos ni demasiado cerca ni demasiado lejos de esa pantalla para no forzar tanto la vista. Una iluminación adecuada, natural en la medida de lo posible, sin reflejos ni deslumbramientos. Y acudir regularmente al óptico-optometrista para detectar cambios en la graduación o prevenir problemas antes de que aparezcan los síntomas.En un momento en el que hablamos abiertamente de salud mental, de rutinas de autocuidado y equilibrio personal, resulta paradójico que la salud visual siga en un segundo planoAlberto Cubillas, director general de Carl Zeiss Vision EspañaEs posible que ese profesional nos recomiende apoyarnos en los avances tecnológicos de su especialidad. Por ejemplo, en lentes como ZEISS ClearMind, las primeras lentes de ZEISS desarrolladas para ofrecer una visión extremadamente clara y disminuir el esfuerzo mental, que aplican una tecnología propia, ZEISS NeurOptix, basada en la neurociencia, que permite optimizar el diseño de la lente. “Esto significa que, además de tener en cuenta los ojos, también considera cómo el cerebro procesa las imágenes”, explica Cubillas. “El diseño de la lente se optimiza para que la información visual resulte más fácil de interpretar, de modo que el usuario perciba una visión extremadamente clara con el mínimo esfuerzo mental posible”.Los laboratorios de la compañía han diseñado los lentes para entornos exigentes como el trabajo con ordenador, lecturas prolongadas, conducir, situaciones con cambios constantes de distancia o algo tan común en la prisa cotidiana como hacer varias tareas a la vez. La base científica parte de la colaboración entre ZEISS y el Vision Science Lab, de la Universidad de Tübingen (Alemania), para analizar cómo la visión borrosa contribuye a aumentar el trabajo del cerebro para interpretar la información visual. Según la compañía, por primera vez un estudio demuestra mediante electroencefalografía que la borrosidad inducida por las lentes aumenta ese esfuerzo. “En un momento en el que hablamos abiertamente de salud mental, de rutinas de autocuidado y equilibrio personal, resulta paradójico que la salud visual siga en un segundo plano”, apunta el directivo.Los expertos aconsejan algunas pautas sencillas y efectivas. Una de las más conocidas es la ‘regla 20-20-20′: cada 20 minutos, mirar algo a unos 20 pasos de distancia durante 20 segundos El resultado no solo es ver mejor, es aumentar el bienestar cuando las actividades cotidianas son más fluidas, más ligeras porque la visión acompaña. “Puede que no siempre seamos conscientes del esfuerzo que hacemos al mirar. Pero sí notamos la diferencia cuando ese esfuerzo desaparece. Quizá el siguiente paso en el cuidado personal no sea hacer más cosas, sino optimizar las que ya hacemos cada día”, concluye Alberto Cubillas.Bienestar a la vistaSegún diferentes estudios* sobre el uso de las lentes ZEISS ClearMind, el 96% de los usuarios confirma una visión extremadamente clara, el 76% declara que aumentan su capacidad para concentrarse en las tareas, y 8 de cada 10 aseguran que contribuyen positivamente a su bienestar general.Como explica en ZEISS, las lentes se diseñan teniendo en cuenta cómo se mueven los ojos de forma natural durante actividades reales del día a día. Esto les permite reducir y suavizar aberraciones ópticas; disminuir la percepción de borrosidad periférica; ampliar las zonas de visión nítida, especialmente en visión intermedia y cercana; gestionar el desenfoque en áreas menos molestas para el usuario; y facilitar una visión más fluida, cómoda y natural.
La fatiga que no se ve: por qué el bienestar también empieza en cómo miramos el mundo
Ver es tan natural, tan evidente, que no vemos cómo vemos. Una visión nítida ayuda al cerebro a trabajar con menos esfuerzo y reducir su fatiga. La importancia de la salud visual es determinante en el bienestar físico y anímico, según ZEISS, líder mundial en óptica y optoelectrónica












