ItaliaLa joven espa�ola de 20 a�os que participaba en un programa Erasmus relata la agresi�n sexual en grupo sufrida tras una noche en la discoteca 'The Beach', situada en la Via Corelli: "No quer�a y ten�a miedo". As� fue la trampa tendida por un joven al que acababa de conocerInterior de la discoteca donde se encontraba la estudiante espa�ola.Pierpaolo LioCorriere della Sera Actualizado Mi�rcoles,

junio

09:04Audio generado con IAM�s de media hora de pesadilla. De terror. Y de agresiones que los investigadores califican de "brutales". La v�ctima, una estudiante espa�ola de 20 a�os que se encontraba en Mil�n realizando unas pr�cticas dentro del programa Erasmus, reconstruy� los hechos a la ma�ana siguiente ante los investigadores.Todav�a estaba en estado de shock. Para relatar lo sucedido durante la noche entre el viernes 22 y el s�bado 23 de mayo, prefiri� expresarse en espa�ol.Seg�n los planes iniciales, deb�a pasar la noche con una amiga espa�ola en 'The Beach', una discoteca situada en la Via Corelli, en la periferia este de la ciudad, en direcci�n al aeropuerto de Linate.Aquella noche se celebraba la fiesta 'Fu..ing Beach', muy concurrida por j�venes que bailaban al ritmo de hip hop, trap y reguet�n. Pero cuando ya despuntaba el amanecer, la joven, que estudia Humanidades en Espa�a y realizaba unas pr�cticas laborales en Mil�n, perdi� de vista a su amiga."No sabr�a decir la hora exacta en la que nos separamos. Fui a sentarme en unos sof�s situados sobre una plataforma en un rinc�n del local".Aqu� contin�a, seg�n la reconstrucci�n, "he conocido a unos chicos". Eran dos al principio, pr�cticamente de su misma edad y de nacionalidad italiana. "No recuerdo qui�n de los dos se acerc� primero", explic� ante los investigadores de la brigada m�vil, dirigidos por Alfonso Iadevaia y Lucia Vitali, "s�lo que empezamos a hablar". Un intercambio de palabras que desemboca en la invitaci�n del m�s insistente a salir fuera con �l.La joven de 20 a�os acepta. Pero es una trampa. �l la convence de seguirlo a un rinc�n, lejos del bullicio, entre los coches aparcados. Ella no se percata de que el amigo de ese desconocido los est� siguiendo. Y llega tambi�n.Ah� comienzan las agresiones. El primero "empez� a hacer cosas que yo no quer�a", relata la joven, y despu�s "en un momento dado vi llegar a otros de sus amigos".Los recuerdos se vuelven m�s confusos. "Recuerdo que ten�a miedo. No s� si me empujaron o me agarraron del brazo". En cualquier caso, el grupo decide desplazarse a un lugar a�n m�s aislado. La arrastran hasta introducirla en el habit�culo del coche de uno de los agresores. Mueven el veh�culo al rinc�n m�s apartado del aparcamiento y contin�an con los abusos.Cuando se marchan, tras haberla sacado del coche, la chica logra alejarse hasta la entrada del local, donde cuenta lo sucedido a un portero, y despu�s a la amiga que la estaba buscando.Siguen las visitas al hospital, la denuncia en la comisar�a y el regreso a casa en Espa�a. Los investigadores, coordinados por las fiscales Letizia Mannella y Rosaria Stagnaro, est�n cruzando las declaraciones recogidas con el an�lisis de las antenas telef�nicas y las im�genes de las c�maras de seguridad para aislar elementos �tiles para identificar a los agresores.