La apabullante derrota en las elecciones de Coahuila apenas hizo mella en el Partido Acción Nacional (PAN), cuya dirigencia se mantendrá firme en la decisión de no aliarse con el PRI en los comicios de 2027. El PAN llegó a ser la segunda fuerza política de Coahuila y, sin embargo, en la elección al Congreso estatal del domingo apenas logró 26.877 votos, equivalentes al 2,1%, por lo que perderá el registro como partido político local.Pese a todo, la dirigencia de Jorge Romero no convertirá Coahuila en un parámetro nacional. De acuerdo con miembros de la cúpula panista, este resultado no los llevará a revisar su política de alianzas rumbo a 2027. La decisión estratégica, anunciada por Romero desde el año pasado, en el relanzamiento de su partido, es la de apostar por sí mismos y no volver a aliarse con el PRI a nivel nacional, ni local. Las mediciones de la dirigencia panista siguen viendo al PRI como el partido con más rechazo ciudadano. Esto perjudicó la imagen del PAN en las elecciones de 2024, según los análisis internos de la organización.Dirigentes panistas consultados por EL PAÍS aseguran que una de las razones por las que perdieron el domingo es, precisamente, por haberse aliado al PRI en 2023, cuando juntos llevaron a Manolo Jiménez Salinas a la gubernatura. En aquella elección, el PRI ganó la gubernatura en alianza con el PAN y el PRD, pero la mayor parte de los 765.000 votos que obtuvo Jiménez llegaron vía el tricolor y menos de 100.000 vía Acción Nacional. “El PAN había sido, históricamente, el partido opositor al PRI, y con la alianza de 2023 le cedimos ese rol a Morena. Aunque la alianza ganó, desde esa elección el PAN perdió su presencia en el Estado”, explica uno de los dirigentes consultados.En las elecciones del domingo, en las que solo se renovó el Congreso local, el PRI se llevó los 16 distritos y el PAN se quedará sin diputaciones de representación proporcional, pues al perder el registro local no tiene derecho al reparto. Al PAN lo borró del mapa la polarización entre Morena y el PRI, cuyas coaliciones se repartieron el 85% de 1,2 millones de votos emitidos, con una clara victoria del tricolor, que duplicó la votación de la coalición oficialista Morena-PT. El partido blanquiazul se hundió al séptimo lugar, por debajo del PRI (50,9%), Morena (22,5%), PT (3,6%), PVEM (2,6) y los partidos locales Nuevas Ideas (5,8%) y Unión Democrática de Coahuila (4%). Hubo incluso más votantes que prefirieron anular su voto (64.401) que sufragar por el PAN.La derrota ocurre en un estado del norte en el que Acción Nacional llegó a sentar sus reales. En 2016, el panista Guillermo Anaya obtuvo más de 452.000 votos y estuvo a punto de ganarle la gubernatura al priista Miguel Riquelme, que obtuvo 482.000 votos. La histórica rivalidad PRI-PAN proviene desde los años 80, cuando Acción Nacional postuló a empresarios y ciudadanos en el norte del país y en el Bajío, con el ánimo de denunciar las prácticas del entonces partido de Estado. En aquellos años surgieron en Coahuila liderazgos como Ricardo García Cervantes y Jorge Zermeño, quienes encabezaron la lucha contra el fraude electoral. La rivalidad se intensificó en el sexenio de Humberto Moreira (2005-2011), cacique local priista que dejó el poder en medio de acusaciones de sostener acuerdos con el crimen organizado y haber dejado a Coahuila con una deuda impagable. En las elecciones de 2011, Humberto Moreira heredó el poder a su hermano Rubén, quien tomó distancia y reposicionó al tricolor con un Gobierno enfocado en mejorar la seguridad pública.Rubén Moreira, hoy líder del PRI en la Cámara de Diputados, ha reaccionado a las elecciones del domingo con un nuevo llamado al PAN a conformar una gran alianza opositora para 2027, como única estrategia viable para frenar el avance territorial de Morena. Los panistas se preparan para rechazar esta propuesta y, el 25 de junio, reafirmarán su decisión en un nuevo acto partidista en el que presentarán su plataforma y propuesta de país rumbo a 2027. En el ánimo de los dirigentes panistas pesa el fracaso de la alianza PRI-PAN-PRD conformada en las elecciones de 2024 bajo el nombre de Va por México. También, los malos resultados en el Estado de México un año antes, y el escándalo que generó el exdirigente panista, Marko Cortés, cuando reveló un acuerdo firmado en 2023, como parte de su alianza, para repartirse cargos de Gobierno, notarías y espacios en organismos autónomos luego de las elecciones.La dirigencia de Jorge Romero enfrentará resistencias locales de dirigentes panistas y aspirantes a las 17 gubernaturas que se disputarán en 2027, quienes insisten en que es necesaria la alianza con el PRI para ganar en entidades como Nuevo León, donde el priista Adrián de la Garza empujará para conformar la coalición opositora; Aguascalientes y Chihuahua, donde las hoy gobernadoras, Teresa Jiménez y Maru Campos, pudieron ganar gracias a la alianza con el PRI; Sonora, San Luis Potosí y Sonora.