Las calles del centro porteño volvieron a convertirse este martes en el escenario de una masiva demostración de fuerza gremial cuando las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) marcharon en unidad hacia Plaza de Mayo. La movilización, enmarcada en una jornada nacional de protesta, confluyó con el emotivo y político cierre de la semana de “Ayuno y oración para despertar las conciencias”, una iniciativa originalmente impulsada por la Mesa Ecuménica, junto al Premio Nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel.

La marcha, que comenzó a media mañana con la concentración de distintas columnas sindicales, movimientos sociales y organizaciones de base en los principales accesos a la plaza, no tardó en transformarse en un “Cabildo abierto de protesta”. Aunque la convocatoria ecuménica aportó un fuerte componente de reflexión mística y social, el eje político e indiscutible de la jornada fue el rechazo absoluto y unánime a la Reforma Laboral promovida por la gestión del presidente Javier Milei.

El acto de cierre combinó las intervenciones de líderes religiosos y ecuménicos, quienes leyeron un documento conjunto advirtiendo sobre el deterioro del tejido social y el impacto de la crisis en los sectores más vulnerables, con los enérgicos discursos de la dirigencia gremial. Los secretarios generales de ambas CTA coincidieron en que el modelo económico actual atenta de manera directa contra la estabilidad del empleo público y privado, precariza las condiciones de contratación y debilita la capacidad de negociación colectiva de los sindicatos.