Corrida la cortina de humo de la Copa del Mundo, las tres centrales sindicales de Argentina y las organizaciones social se han manifestado este miércoles en apoyo a los jubilados. La convocatoria de decenas de miles de personas en las cercanías del Congreso, en el centro de la ciudad de Buenos Aires, no ha sido tan multitudinaria como esperaban sus organizadores. Forma parte de un plan de acción “a la francesa” para llevar a las calles el reclamo contra la reforma laboral regresiva impulsada por el Gobierno ultraderechista de Javier Milei, así como la exigencia de salarios y pensiones dignas.

Vistiendo una casaca con la frase “Las Malvinas son argentinas”, Cristian Valderrama se queja de situación económico-social. “No me gusta ver a los jubilados morirse de hambre por las políticas de Milei. Mis viejos van a ser jubilados dentro de no mucho y no voy a tener la espalda para mantenerlos, porque ahora, siendo un adulto funcional, me cuesta mucho mantenerme con esta economía que es imposible”, dice el joven que trabaja de kinesiólogo.

La movilización ha formalizado la alianza entre las centrales obreras —la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA)— junto a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). Se trata del primer escalón de un plan de lucha que busca canalizar el malestar acumulado en los sectores populares por los efectos de los recortes del presupuesto nacional en áreas clave como la salud y la educación públicas.