La red eléctrica de la caatinga representa una amenaza creciente para la única población salvaje de la guacamaya azul de Lear, especie en peligro de extinción. La Fundación Biodiversitas, que gestiona la Estación Biológica de Canudos (BA), registró 192 muertes por electrocución en los últimos años, y los responsables de la estación afirman que los fallecimientos continúan.La investigadora Erica Pacifico, de la Unicamp, afirma que los casos se volvieron más frecuentes con el avance de la deforestación, que empuja a las guacamayas hacia zonas rurales con cableado eléctrico. Según ella, la solución sería sencilla —invertir la posición de los transformadores—, pero no se ha aplicado. "Hace cinco años que existen conversaciones con el Ministerio Público, pero no vemos reacción", afirma.
La fiscal ambiental Luciana Khoury afirma que el caso se investiga desde 2020 y que el Ministerio Público planea firmar un TAC (Término de Ajuste de Conducta) con Neoenergia para adaptar las estructuras existentes. La empresa dice haber modificado más de 6.100 puntos de la red, pero los responsables de la estación biológica lo cuestionan. "Desgraciadamente, esto todavía no se ha finalizado y las guacamayas siguen muriendo", afirma la bióloga Tânia Maria Alves.















