Los misiles lanzados por Irán contra Israel durante el fin de semana no solo fueron una represalia por el ataque israelí en Beirut. También constituyeron una demostración de fuerza por parte de Teherán, que busca dejar claro que, pese a los meses de guerra, los ataques a su territorio y el desgaste de sus capacidades militares, conserva recursos suficientes para responder y elevar los costos de cualquier escalada. Para los analistas, la ofensiva refleja que la República Islámica intenta reconstruir su capacidad de disuasión frente a Israel y Estados Unidos, al tiempo que reafirma su compromiso de proteger a aliados estratégicos como Hezbolá.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.