Esta mañana, en la cabina de vuelo de un Airbus A320 de Iberia, ha ocurrido algo que en dos mil años de historia de la Iglesia Católica solo puede haber sucedido un puñado de veces. León XIV se ha sentado en el jumpseat, ese asiento plegable encajado entre el comandante y la primera oficial, reservado al inspector de vuelo, al piloto en prácticas o a un observador acreditado, para presenciar el despegue desde Barajas. Esta mañana, ese asiento con unas vistas privilegiadas al exterior y a la cabina de mando lo ocupaba el sucesor de Pedro.El papa León XIV sube abordo de un avión en el aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez para partir rumbo a Barcelona para continuar su visita oficial a EspañaEFE/ZipiEl jumpseat, o transportín, es el asiento de quien conoce el oficio o necesita aprenderlo de cerca. Es un privilegio técnico, no ceremonial. Que un Papa lo ocupe es, en términos de aviación y de historia, una rareza absoluta. Y lo era mucho más antes de 1964.De 267 papas, únicamente cinco han voladoEn dos mil años de pontificado, la Iglesia ha tenido 267 papas. De todos ellos, solo cinco han subido alguna vez a un avión. Podrían haber sido seis: Juan Pablo I, elegido en agosto de 1978, murió 33 días después de su elección, sin haber realizado ningún viaje. La brevedad de su pontificado lo dejó en tierra para siempre.El primero en romper la barrera fue Pablo VI, el 4 de enero de 1964, a bordo de un DC-8 de Alitalia con destino a Tierra Santa. Fue también el primer papa en salir de Italia en 160 años, y solo el tercero en hacerlo en toda la historia moderna del papado. Antes que él, únicamente Pío VI había viajado a Viena en 1782 y Pío VII a París, en 1804, para coronar a Napoleón. Después de ellos, siglo y medio de silencio papal más allá de las murallas vaticanas.¿Por qué tanto tiempo sin viajes? La respuesta tiene tanto de teología como de geopolítica. Tras la unificación italiana de 1870 y la pérdida de los Estados Pontificios, los papas se declararon simbólicamente “prisioneros del Vaticano” como forma de protesta. No fue hasta los Pactos de Letrán de 1929 cuando se reconoció la soberanía vaticana, aunque la costumbre de quedarse en Roma persistió varias décadas más. Fue Pablo VI quien la quebró, definitivamente, desde una pista de despegue romana.El “Papa Viajero” y el millón de kilómetrosFue Juan Pablo II quien convirtió el avión en herramienta pastoral por antonomasia. Durante sus 26 años de pontificado realizó 104 viajes internacionales y otros 146 por Italia, recorriendo más de un millón de kilómetros: el equivalente a 29 vueltas al planeta. Los vuelos del Papa polaco eran sala de prensa improvisada; la prensa acreditada viajaba a bordo y las declaraciones en vuelo marcaban agenda mundial. El apodo “Papa Viajero” se lo ganó a pulso, milla a milla.Durante décadas, Alitalia fue la aerolínea papal no oficial. No por contrato permanente, sino por costumbre consolidada: el Vaticano optaba por ella avión vuelo a vuelo para las salidas desde Roma y el aparato siempre era italiano (aunque en los últimos tiempos sus aviones lleven matrícula irlandesa, por las particularidades del leasing aeronáutico). Cuando Alitalia cerró en octubre de 2021, ITA Airways tomó el testigo para los trayectos internacionales desde la capital italiana.Iberia toma el relevo a Alitalia e ITAPara los desplazamientos Vaticano-aeropuerto o por Italia, el transportista papal es otro: la Aeronautica Militare, el ejército del aire italiano, que en los últimos años usa helicópteros AW139 en versión VIP. El minúsculo Estado vaticano tiene una sola instalación aeronáutica que cabe entre sus muros: un helipuerto.El protocolo internacional establece el resto: la aerolínea italiana deja al Obispo de Roma en el país visitado y regresa a Roma; los vuelos internos y el regreso final corren a cargo de la aerolínea de referencia del último país en el itinerario. Cuando el Papa pisa suelo español, ese papel lo asume Iberia. No es la primera vez: Juan Pablo II y Benedicto XVI ya confiaron en la compañía española en sus respectivas visitas. Ahora, con León XIV, la relación se consolida con una operación diseñada al milímetro.El avión elegido ha sido el A320 matrícula EC-LXQ, bautizado Peñón de Ifac, que lleva volando para Iberia desde 2013. Esta semana luce el escudo papal junto a la puerta 1 del fuselaje y un pequeño adhesivo con el logo de la compañía bajo las ventanas de la cabina de vuelo. Los cambios son mínimos, casi quirúrgicos (cuando todo esto pase, el Peñón de Ifac volverá a ser el mismo avión de siempre), pero el valor fotográfico y de vídeo que generará estos días es incalculable para una aerolínea que está a las puertas de cumplir cien años.Las tripulaciones son voluntarias: se presentaron expresamente para estos vuelos. A bordo, música de embarque interpretada por el coro de la Escolanía de El Escorial, imágenes de la Virgen de Montserrat en el tramo Madrid-Barcelona y de la Virgen de la Candelaria hacia Canarias, y un menú diseñado para la ocasión.Una pista, un detalle, un símboloEl vuelo de esta mañana tuvo además un detalle poco habitual. Los aviones con destino a Barcelona y destinos hacia el este de Madrid salen habitualmente por la pista 36R de Barajas. Esta mañana, el Peñón de Ifac despegó por la 36L, la paralela, la más próxima al Pabellón de Estado donde León XIV embarcó. Una concesión logística que, en la práctica, significó que el Papa recorrió menos metros desde el protocolo hasta el avión. Pequeño detalle. Pero en un día así, hasta la elección de la pista tiene algo de histórico.El comandante Pablo Martínez Núñez, con 26 años en Iberia a sus espaldas, confesó a los medios que este sería “el vuelo más especial de su carrera, sin la más mínima duda”. Cumplió su palabra con una maniobra que acordó con los controladores: antes de enfilar hacia El Prat, sobrevoló Barcelona desde la vertical del Parque del Laberinto de Horta, siguiendo hacia el mar. A 3.300 pies de altura, la ciudad se abre en todo su esplendor y la Sagrada Família, inconfundible, se recorta en el centro, antes de cruzar sobre Badalona y virar sobre el Mediterráneo hacia el aeropuerto. A las 12:45, el Peñón de Ifac aterrizó en El Prat.De los 267 papas de la historia, hoy uno iba en el jumpseat