A las 1.24 horas del pasado 25 de mayo, una cámara de seguridad municipal captaba una llamarada en Le Grand Café, establecimiento junto al río Guadalmedina, en Málaga. El fuego ya se reflejaba en las ventanas desde cuatro minutos antes, pero ese momento fue clave. Sirvió para iniciar el desalojo de las 189 habitaciones del hotel Ibis donde se enmarca el establecimiento. Y también para que el servicio de Emergencias 112 Andalucía recibiera las primeras llamadas de alerta. Los bomberos llegaron ocho minutos después, a la 1.34, según se puede ver en las imágenes. Actuaron rápido, fueron efectivos y al día siguiente el incendio se dio por controlado sin víctimas ni heridos. Un cúmulo de circunstancias, sin embargo, ha provocado que todavía siga activo y la estructura siga ardiendo. “No pensábamos que se extendería durante tanto tiempo”, reconoce el jefe de bomberos del Ayuntamiento de Málaga, Salvador Castillo. A falta de que la Policía Científica pueda acceder a los inmuebles, aún se desconocen las causas que lo originaron. Este martes, más de dos semanas después de que comenzaran las llamas, dos dotaciones de bomberos seguían actuando sobre el edificio. Sobre la plataforma de un vehículo autoescala, los efectivos lanzaban agua hacia el interior en las plantas más altas, de las que aún sale humo oscuro. Es un trabajo de enfriamiento que los especialistas realizan desde el segundo día; labores preventivas que se han alargado a causa de una suma de factores. El principal, la existencia de una estructura de madera ―además de la metálica― que, tras varias horas ardiendo y con el calor acumulado en el interior, llevó a la inestabilidad de la estructura. Ante el riesgo de que pudiera colapsar, los bomberos decidieron atacar el fuego únicamente desde el exterior, sin poder acceder al interior para acabar de forma directa con los puntos más calientes. “Y eso ha prolongado las tareas”, subraya Castillo, a pesar de que se llegaron a arrojar hasta 5.000 litros de agua por minuto.Esa misma madera es la que ahora, aunque no haya fuego visible, se va consumiendo internamente. “Es como cuando tienes una barbacoa que parece apagada: remueves el carbón o la madera y por debajo sigue incandescente”, señala Jesús Miranda, director de la cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes de la Universidad de Málaga. Y como solo se le puede arrojar agua desde fuera, es más complicado que ese fuego interno acabe, porque está bien protegido por la fachada. “No se reaviva ya con llamas, pero la humareda que vemos es por esa combustión lenta de la estructura de madera”, insiste Miranda. El experto añade un factor relevante más: la cercanía del río Guadalmedina. Su cauce se convierte en un pasillo abierto por el que cada mañana suben las brisas marinas hacia el interior y cada tarde bajan desde la montaña al mar. “Es un aporte constante de oxígeno que reaviva constantemente el fuego”, destaca quien celebra la efectividad de los sistemas de alarma y la rápida evacuación del edificio. “Lo que nos ha enseñado todo esto es que, si un edificio comparte una actividad como la de una cafetería, hay que reforzar las medidas de estanquidad para que, si arde, como en este caso, un establecimiento, no se extienda al resto del inmueble”, concluye. Causa sin determinarMientras tanto, aunque en el momento álgido del incendio llegaron a participar hasta 35 efectivos, ahora son dos dotaciones con una decena de bomberos las que permanecen las 24 horas junto al edificio, de cinco plantas. “Son trabajos de refresco y prevención hasta que se dé por extinguido”, declaraba la semana pasada Avelino Barrionuevo, concejal del Área de Seguridad del Ayuntamiento de Málaga. Lo hizo en una rueda de prensa donde aclaró que los dos establecimientos afectados contaban con informes favorables sobre su cumplimiento de la normativa de protección contra incendios. Para entonces, agentes de la Policía Nacional y técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo habían intentado entrar para estudiar las causas del fuego y conocer la situación de la construcción, pero la existencia de escombros y el riesgo de derrumbe lo impidieron. La inspección ocular, eso sí, sirvió para comprobar que en la zona norte no había patologías estructurales, aunque sí colapsos del forjado en primera planta. El Consistorio solicitó entonces una serie de medidas cautelares a la propiedad. “Vallar el perímetro, tapiar huecos, reforzar la estructura por donde accederán investigadores y desescombro”, resumió la concejal de Urbanismo, Carmen Casero. Días más tarde, el municipio solicitó también el desmontaje del sistema de climatización de la cubierta, labores que se realizaron durante el pasado fin de semana con un camión pluma. La evolución del incendio es aún incierta. Este martes ha habido una reunión para analizar la situación y la conclusión ha sido seguir adelante con los trabajos de refresco, así que nadie se atreve a dar una fecha para su extinción. “Hasta que no tengamos la certeza de que no hay nada combustionando en el continente o el contenido, no podremos dar finalizada nuestra intervención”, expone el jefe de bomberos. Será entonces cuando los especialistas policiales y técnicos de Urbanismo puedan acceder al interior de la cafetería donde arrancó el incendio en la madrugada del 25 de mayo. Unos para determinar la causa de las llamas —sí que se conoce que la decoración de plástico pudo servir para la rápida expansión, pero los bomberos recalcan que habían comprobado que todo cumplía el Código Técnico de Edificación— y otros para conocer la situación en la que ha quedado el edificio y si este podrá mantenerse en pie o deberá ser derribado. El hotel estaba en trámites para ampliar tres plantas más su altura. Polémica por la falta de mediosLa portavoz adjunta del grupo municipal Con Málaga —formado por IU y Podemos—, Toni Morillas, ha criticado este martes que el Ayuntamiento de Málaga cuente con 256 efectivos de bomberos, cifra inferior a la de hace dos décadas, cuando la capital malagueña tenía menos población y mucho menos turismo. “Estamos en una ciudad sobresaturada turísticamente, donde se multiplican los riesgos y las necesidades de atención de situaciones de emergencia son aún mayores”, ha dicho Morillas, que pide la elaboración de un Plan Integral de Prevención de Incendios en el Centro Histórico. El Consistorio malagueño, a través de su concejal de seguridad, Avelino Barrionuevo, explicó hace unos días que este mes de julio se sumarán a la plantilla 50 efectivos más y se prevé añadir otras dos remesas durante los próximos años para llegar a los 400 en 2028. La concejal de Urbanismo, Carmen Casero, manifestó que la falta de medios no está detrás de la larga extinción del incendio del hotel Ibis. “Los recursos humanos y materiales han sido suficientes y en todo momento dispuestos siguiendo criterios técnicos y operativos”, afirmó.