Ocho días y medio después de que las llamas comenzaran a devorar el Hotel Ibis, en pleno Centro de Málaga, y siete días y medio después de que el concejal de Seguridad declarara que el incendio estaba “casi extinguido”, el Ayuntamiento y los bomberos han llegado a la conclusión de que acabar con él totalmente es casi imposible, y de que lo mejor es dejar que el fuego consuma lentamente el material combustible hasta apagarse. “Parece que queda poco. Pero hasta que no tengamos la certeza de que no hay nada combustionando no podemos dar por finalizada la intervención”, ha dicho el jefe del operativo, Salvador Castillo. La concejala de Urbanismo, Carmen Casero no ha podido aclarar si el edificio acabará por derrumbarse o resistirá en pie en estado ruinoso: “No lo sabemos”.
El incendio se originó en la madrugada del domingo al lunes 25 de mayo en el restaurante Grand Café, en la planta baja de un edificio de cuatro (en su extremo sur) y cinco alturas (en el extremo norte). Al poco de comenzar se registró allí una deflagración. Desde entonces, ha consumido de sur a norte el interior del edificio de ladrillo visto, a pesar del constante aporte de agua, con picos de 5.000 litros por minuto. El edificio fue reformado hace un par de años, recuerdan los vecinos. Todavía este martes por la mañana un bombero aplicaba un potente chorro sobre la última planta para aplacar la columna de humo, que el lunes era densísima y negra.










